Una señal inequívoca es la cancelación de la mayoría de actos en los que normalmente participaba la soberana

Isabel II habría decidido abandonar los deberes reales por tiempo indefinido, por lo que el príncipe heredero, Carlos, y su nieto mayor, William, tomarían un papel más revelante antes de  definir quién llevará la batuta de la corona de Inglaterra.

Desde hace tiempo se especula que la soberana de Reino Unido hace planes para delegar las funciones de la realeza.

Según personas cercanas -cita el portal digital Show News en su edición de este lunes 11 de mayo-, Elizabeth Alexandra Marie –la reina Isabel II– siempre ha tenido “los pies bien puestos sobre la tierra”, y por tanto era consciente del momento en que tuviera que abandonar su lugar en la monarquía para dar paso a las futuras generaciones.

Por lo que parece, ese momento ha llegado, tras tomar la decisión de quedarse confinada en el palacio de Windsor hasta el Otoño, donde, cabe mencionar, se ha mantenido resguardada durante la crisis sanitaria por el Covid-19.

La reina de Inglaterra ya ha abandonado el palacio de Buckingham, junto a su querido dorgi, y se ha refugiado junto a su marido, Felipe de Edimburgo, en Windsor, después de que decidiese adelantar su presencia allí tras la crisis sanitaria en la que vivimos inmersos. Separada por la distancia del príncipe Carlos, quien se ha impuesto un aislamiento de cuatro meses, y con el príncipe Harry en Canadá, solo queda el príncipe Guillermo para que se encargue de cumplir las funciones que, en circunstancias normales, llevarían a cabo su padre y su abuela

Ahora que toca a sus herederos tomar papeles más relevantes, también se sabe que el Príncipe Carlos no ha mostrado mucho interés en adoptar el papel como futuro rey que le corresponde.

En su última aparición pública, el pasado viernes 8 de mayo –con motivo del 75 aniversario de la victoria de los aliados en la II Guerra Mundial–, Isabel II no mencionó en ningún momento la noticia más esperada por los británicos.

Sin embargo, las sospechas de que había comenzado el rito de la despedida, al cabo de 68 años de cumplir sus deberes al frente de la Corona británica, se han derivado de la cancelación de la mayoría de actos en los que normalmente participaba.

Algunos de estos, por años emblemáticos y muy señalados en el calendario real, han sido suspendidos, tales como “Trooping the Colour”, el desfile militar con el que se celebra oficialmente el onomástico de la Reina Isabel (el próximo 21 de abril cumple 94 años).

Asimismo, dentro de otras cancelaciones también están las diferentes fiestas en los jardines de Buckingham, ó las carreras de Ascot, mismas que podrían cambiar significativamente su celebración, sin público ni la presencia de ningún miembro real.

De igual manera, también se conoció que la soberana no viajará a Balmoral de vacaciones como acostumbra cada verano, y sólo asistirá a las audiencias semanales con el primer ministro, Boris Johnson.

De igual manera, mantendrá ciertas cuestiones en su despacho, todo vía telemática desde Windsor, donde se encontrará hasta mediados de marzo junto a su esposo, el duque Felipe de Edimburgo, de 98 años.

Muchas de estas decisiones han sido tomadas para evitar arriesgar la vida de la Reina, ya que por su avanzada edad, se encuentra entre la población de riesgo por la actual pandemia.

Sin embargo, pese a que pretenden dar un buen ejemplo a los ciudadanos, lo cierto es que tampoco se ha apuntado ninguna fecha para la vuelta de la reina Isabel, de quien señalan, esta prolongada retirada podría convertirse de “indefinida” a “definitiva”.

Según señalan, Isabel II ya ha ido dejando pistas en los últimos meses, delegando algunas de sus funciones tanto en Carlos como en los Duques de Cambridge, William y Kate.

En los últimos, William y Kate han representado con atingencia a la longeva Reina, lo cual es señal de que la abdicación de Isabel II está más próxima que nunca.

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| HECHO DIGITAL | CDMX | 11-V-2020 |