Ahora en el mundo, por el coronavirus, hay tiempo para la reflexión a solas, y para esperar en casa a que lleguen todos

POR VICTORIANO ROBLES CRUZ

En nuestras cotidianas inmersiones en el mundo virtual, ahora nos hemos encontrado con un maravilloso texto de la doctora y psiquiatra Edna Rueda Abrahams: “Empatía Viral”.

Por más recorrido que hemos hecho en el internet, aún no tropezamos con su ficha curricular.

Ha hecho estudios de Medicina y Psiquiatría en El Salvador y en Colombia, entre otros. Y es escritora.

Suponemos que su procedencia es de alguno de esos puntos.

El texto apenas acaba de ser escrito (el pasado sábado 14 de marzo), aunque ella también tiene otros lindos textos y libros, por lo que inferimos es sensible a la prosa.

Sin su autorización compartimos “Empatía Viral” por su oportunidad y realidad. Configura la preocupación por un mundo más humano, más sensible con las ocurrencias del hombre, y busca, según interpretamos, una mejor vida para todos.

“Y así un día se llenó el mundo con la nefasta promesa de un apocalipsis viral, y de pronto las fronteras que se defendieron con guerras se quebraron con gotitas de saliva.

“Hubo equidad en el contagio que se repartía igual para ricos y pobres, y las potencias que se sentían infalibles vieron cómo se puede caer ante un beso, ante un abrazo.

“Y nos dimos cuenta de lo que era y no importante, y entonces una enfermera se volvió más indispensable que un futbolista, y un hospital se hizo más urgente que un misil.

“Se apagaron luces en estadios, se detuvieron los conciertos, los rodajes de las películas, las misas y los encuentros masivos, y entonces en el mundo hubo tiempo para la reflexión a solas, y para esperar en casa que lleguen todos y para reunirse frente a fogatas, mesas, mecedoras y hamacas, y contar cuentos que estuvieron a punto de ser olvidados.

“Tres gotitas de mocos en el aire nos han puesto a cuidar ancianos, a valorar la ciencia por encima de la economía, y nos han dicho que no sólo los indigentes traen pestes, que nuestra pirámide de valores estaba invertida, que la vida siempre fue primero y que las otras cosas eran accesorios.

“No hay un lugar seguro, en la mente de todos nos caben todos, y empezamos a desearle el bien al vecino.

“Necesitamos que se mantenga seguro, necesitamos que no se enferme, que viva mucho, que sea feliz, y junto a una paranoia hervida en desinfectante nos damos cuenta que si yo tengo agua y el de más allá no, mi vida está en riesgo.

“Volvimos a ser aldea, la solidaridad se tiñe de miedo y a riesgo de perdernos en el aislamiento, existe una sola alternativa: Ser mejores juntos.

“Si todo sale bien, todo cambiará para siempre. Las miradas serán nuestro saludo y reservaremos el beso sólo para quien ya tenga nuestro corazón.

“Cuando todos los mapas se tiñan de rojo con la presencia del que corona, las fronteras no serán necesarias y el tránsito de quienes vienen a dar esperanzas será bien recibido bajo cualquier idioma y debajo de cualquier color de piel,

“Dejará de importar si no entendía tu forma de vida, si tu fe no era la mía, bastará que te anime a extender tu mano cuando nadie más lo quiera hacer.

“Puede ser, sólo es una posibilidad, que este virus nos haga más humanos y de un diluvio atroz surja un pacto nuevo, con una rama de olivo desde donde empezará de cero”.


PD.- -“Los voluntarios no reciben paga, no porque sean inservibles, sino porque son invaluables”. Sherry Anderson (1964- ) rizador canadiense de Delisle, Saskatchewan.


PD.- “La mejor manera de encontrarse a uno mismo es perderse en el servicio a otros”. Mahatma Gandhi (1869-1848) pacifista, político, pensador y abogado hinduísta indio.— (Colaboración para HECHO DIGITAL con el  encabezado “Empatía Viral” – 19/III/2020)