Plantear que no importa que no haya crecimiento: Algo muy diferente expuso a Romo al pedirle que fomente la inversión

POR SERGIO SARMIENTO

Es una contracción pequeña, pero contracción de todas formas. El Producto Interno Bruto tuvo un descenso de 0.1% en 2019 según el Inegi. La economía nacional ha registrado ya tres trimestres consecutivos con descensos en la comparación anual. En la definición popular, ya estamos en recesión.

Concluye así una década, iniciada en 2010, en la que México tuvo crecimiento económico todos los años. La última contracción anual tuvo lugar en 2009, como consecuencia de la crisis económica internacional de 2008- 2009 y la epidemia de influenza A-H1N1. En esta ocasión la economía internacional está creciendo mientras que la de nuestro principal socio comercial, Estados Unidos, se expandió 2.3% en 2019, una cifra bastante sana para un país desarrollado.

El Presidente López Obrador, sin embargo, ha vuelto a señalar que las cifras del crecimiento no importan. “Están cambiando los parámetros para medir si tenemos bienestar en México, en nuestra sociedad” dijo ayer “y como tengo otros datos, sí hay bienestar. Puede ser que no se tenga crecimiento, pero hay desarrollo y hay bienestar, que son distintos”.

Para AMLO el crecimiento del PIB es un parámetro “neoliberal”. No estoy muy seguro, sin embargo, que él mismo lo crea. Durante años cuestionó a los gobiernos anteriores por no generar un crecimiento suficientemente rápido. Apenas este 29 de enero, por otra parte, le encargó a Alfonso Romo, jefe de la Oficina de la Presidencia, encabezar un nuevo “gabinete de crecimiento económico”. Si el crecimiento no importa, ¿para qué tener este gabinete?

“Lo que me pidió el Presidente –declaró Romo el miércoles– es que nos sentáramos todos, viéramos prioridades. En pocas palabras nos dijo: Sin crecimiento no hay nada que ofrecerle(s) a los 50 millones de pobres, porque tenemos que crear empleo y tenemos que crear un entusiasmo para que México se convierta en el paraíso de la inversión que siempre hemos hablado. Esa es la misión”.

Son dos visiones radicalmente distintas. No se puede afirmar que hay que promover un mayor crecimiento económico, porque esta es la única manera de resolver los problemas de 50 millones de pobres, y al mismo tiempo argumentar que el crecimiento no es importante porque es un parámetro neoliberal de medición.

Es verdad que crecimiento, desarrollo y bienestar son fenómenos distintos, pero plantear que el crecimiento no importa es un error o una manipulación de la información en un momento en que la economía está estancada o ha caído incluso en una ligera recesión. No hay duda, por otra parte, de que la economía nacional no está creciendo porque no hay inversión. La inversión fija bruta se desplomó 8.7% en los 12 meses concluidos en octubre de 2019. Por eso Romo ha recibido el encargo de convertir a México en “el paraíso de la inversión”. Ojalá que lo logre.

Repartir recursos en programas sociales puede paliar los daños de una contracción y sin duda compra votos, pero si no hay crecimiento tarde o temprano no habrá recursos para repartir. Esto lo han entendido muy bien los venezolanos, que se han dado cuenta de que los más generosos programas sociales se colapsan cuando no hay crecimiento.

Romo tiene hoy la misión de recuperar el crecimiento, mientras el Presidente mantiene públicamente que el crecimiento no importa. Sus propósitos son distintos. Uno tiene que aumentar la generación de empleos y la prosperidad, el otro mantener su popularidad y conquistar votos.

Coronavirus

La Organización Mundial de la Salud ha decretado una emergencia internacional por el brote del coronavirus en China. Ya se ha comprobado que puede haber transmisión entre humanos. No hay todavía vacunas y la tasa de mortalidad de quienes se infectan es alta.— (Artículo tomado de la web del diario “Zócalo”, de Saltillo, con el encabezado “Recesión” – 31/I/2020)