Durante la ceremonia trinacional en que se anunció que está a punto de aprobarse el T-MEC

Se escribió en Palacio Nacional este martes 10 de diciembre, para parafrasear a Gabriel García Márquez, la crónica de un acuerdo anunciado.

El tan esperado anuncio de que ya está a punto de aprobarse el T-MEC –“sólo” falta la aprobación de las dos Cámaras del Congreso de EU—fue confirmado en “espectacular” reunión trinacional en Ciudad de México.

Los elogios mutuos y el triunfalismo de las partes firmantes opacaron el real contenido de los nuevos términos del T-MEC.

Sólo con el paso de los días, cuando analistas y periodistas revisen a conciencia los clausulados, se podrá determinar quiénes son los ganadores.

Aunque no hay que consultar a una bola de cristal para adivinar que la mejor tajada se quedó en el país del Norte.

De todas formas, el T-MEC, aun sin ser panacea, deja satisfechas a las tres partes firmantes.

A México, porque puede salir en los próximos meses del estancamiento económico por el que ahora atraviesa.

A Canadá, porque sin llenar sus expectativas, sabe que con un vecino tan poderoso como EU es mejor un mal arreglo que un buen pleito.

Y a Estados Unidos, porque en ciertos sectores ha creado una especie de simbiosis con México, en el que uno no puede vivir sin el otro.

Ahora, ya con los nuevos términos acordados, sólo queda esperar (¿o rezar?) para que en los próximos días o meses aprueben el T-MEC la Cámara de Representantes y el Senado de EU.

Se dice que los representantes (diputados) lo aprobarán el próximo miércoles 18.

Se duda que el Senado de EU lo apruebe antes del venidero viernes 20, lo cual podría ser señal de nuevas complicaciones (por no decir que desacuerdos).- (10/XII/2019)