La cuna del felino en extinción que es el más grande de América, el Parque Zoológico “Del Centenario” de la ciudad de Mérida, capital del Estado de Yucatán



El jaguar (yaguar onca) es el felino más grande de América y aunque hace décadas su hábitat se extendía desde el sur de los Estados Unidos hasta el norte de Argentina, hoy su distribución se reduce desde el centro y sureste de México, pasando por Centroamérica y en diversas regiones de la selva amazónica.

No obstante, los esfuerzos por la conservación de esta especie han rendido frutos en el Zoológico del Centenario de Mérida, Yucatán, donde recientemente se logró la reproducción con éxito de esta especie, símbolo de la Selva Lacandona y adorada desde hace milenios por las culturas prehispánicas de la zona.

El nuevo integrante del Zoológico del Centenario es el resultado de siete años de intentos de reproducción y a pesar de que nació a inicios de diciembre de 2020, no fue hasta un mes después que se informó de su nacimiento, debido al monitoreo 24/7 y la vigilancia que requieren las crías durante sus primeras semanas de vida.

Al participar el acontecimiento en su portal digital, National Geographic recuerda que los jaguares negros o melánicos forman parte de un número muy reducido de ejemplares que componen la especie (menos del 6 %). Se trata de una mutación poco común, derivada de un exceso de pigmentación que provoca un tono negro que cubre las manchas características de la especie.

El nuevo jaguar se suma a los otros 6 ejemplares de esta especie en el Parque Zoológico del Centenario y el gobierno estatal ha organizado un concurso para invitar a los menores de edad a participar enviando sugerencias para su nombre. Al momento, la cría se encuentra en condiciones óptimas de salud y cada vez adquiere más independencia de sus padres.

En México, existen menos de 5 mil ejemplares de este depredador y se estima que tan solo en el siglo XXI ha perdido el 60 % de su territorio.

Los principales problemas que enfrenta el jaguar para su conservación son la deforestación, la caza furtiva, los conflictos con ganaderos y una creciente red de tráfico ilegal que se extiende por 19 países latinoamericanos para comerciar su piel, colmillos y cráneo en el mercado asiático.

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