• Se calcula a “ojo de buen cubero” que el secuestrador, asaltabancos y mata policías que azotó a México en los años 80, el fallecido Alfredo Ríos Galeana, obtuvo un botín global superior a los mil 750 millones de viejos pesos

  • La principal característica del entonces declarado enemigo público número uno del país era su audacia, arrojo y osadía extrema en sus fechorías, relata el Comandante que lo capturó, mereciendo el reconocimiento de aquél porque, aún cuando se le ubicó por un traidor de su banda, “tuvo perseverancia, destejió la madeja y llegó a mí”

Más que inteligente, era audaz, pero sobre todo tenía mucho arrojo, demasiada osadía.

En estos términos define a la leyenda delictiva de los años 80, Alfredo Ríos Galeana, el efectivo federal que, por haberlo capturado en 1985, mereció el reconocimiento del otrora enemigo público número uno de México en ese entonces, cuyo fallecimiento a causa de una sepsis en un hospital del IMSS en Oaxaca -bajo custodia policíaca porque purgaba una condena de 25 años por homicidio-, fue filtrada por el gobierno mexicano a medios de comunicación este miércoles 15 de enero (2020).

En su presentación a medios de comunicación, horas antes de ser recluído en prisión, Ríos Galeana atribuyó su captura al “chivatazo” de uno de los elementos de su banda.

“Soy muy inteligente y mi captura no fue por error, sino por un chivatazo de uno de los elementos de mi banda. Cuando salga de la cárcel creo que continuaré con mis actividades delictivas”, precisó.

“Soy muy inteligente”, repitió, “pero él lo fue más que yo, y eso hay que reconocerlo. Nadie debe pararse el cuello con mi detención”.

“El Comandante tuvo perseverancia, destejió la madeja y llegó a mí”, abundó Ríos Galeana.

Sobre la detención del delincuente nacido en Guerrero -por cierto con tres fugas de penitenciarías, una más que las de “El Chapo” Guzmán-, el Comandante José Luis Aranda Zorrivas, localizado por el diario “Milenio”, de Ciudad de México, con motivo del deceso del famoso asaltabancos, secuestrador y homicida de numerosos policías y rivales, recuerda sobre la detención de Ríos Galeana lo siguiente:

“No es que fuera muy inteligente, sino que era muy audaz. Cuando lo detuvimos lo correteamos sobre varias calles en el Estado de México con balacera de por medio, se subió a un camión y luego a un auto particular ya sin saco ni corbata, pero lo alcanzamos a detener”.

La estrella que representó en su carrera policial el haber atrapado al autor de 100 o más asaltos a bancos y residencias de acaudalados en Ciudad de México, Estado de México, Querétaro, Morelos, Hidalgo, Puebla y Tlaxcala, entre otras tantas entidades mexicanas, con su banda integrada por su discípulo Andrés Caletri -a la postre uno de los secuestradores más sanguinarios-, tiene huella también en lo familiar para el Comandante Aranda Zorrivas.

“Lo respeté como asaltante porque en ese entonces los delincuentes eran delincuentes y los policías éramos policías. Incluso a mi hija le puse Luisa Fernanda porque nació un día antes de que lo detuviéramos. Le puse el nombre que él usaba como cantante: Luis Fernando Verber Ocampo y lo hice para que no se me olvidara esa fecha”.

A pregunta expresa -relacionada sobre secretos que pudo haber obtenido de quien se cree obtuvo un botín global muy pero muy superior a los mil 750 millones de viejos pesos a lo largo de su amplio historial delictivo-, el Comandante Aranda Zorrivas comentó:

“Me contó muchas cosas, de algunas no quedaron registro, porque no había cómo resguardar todo eso. Era muy larga su trayectoria, pero recuerdo que me dijo que antes de asaltar un banco robaba en una casa o un camión. Era la manera que él tenía de templar sus nervios y calmarse para el día siguiente”.

“Era tartamudo”, recuerda el policía profesional, “pero cuando cantaba, que lo hacía muy bien, ya no tartamudeaba. Me relató que una vez en Puebla asaltó un banco y que la cajera le reclamó que por qué siempre asaltaban esa sucursal y al banco de enfrente no. ‘Ah, cómo no. Ahorita mismo voy para allá’. Y asaltó a los de enfrente”.

Con el paso de los años Aranda Zorrivas ha perdido el cálculo de la fortuna que amasó Ríos Galeana, pero sí recuerda que en el robo a un banco en el Estado de México la suma sustraída fue por alrededor de 250 millones de viejos pesos.

Ríos Galeana dejó de existir a los 70 años de edad por una infección en la sangre. Hay versiones que refieren que el deceso se produjo a fines de diciembre del año pasado y que por los tantos días transcurridos desde la defunción es que las autoridades mexicanas prefirieron filtrar la noticia en vez de darla a conocer de manera oficial.

A Alfredo Ríos Galeana se le recuerda también por su tercia de escapes de prisiones mexicanas. Primero de la cárcel municipal de Tula, Hidalgo; luego del penal de Barrientos, en Tlalnepantla, y la última vez del reclusorio Sur, en el entonces Distrito Federal.

Conocido con los alias de “El Charro del Misterio” o “El Feyo”, Ríos Galeana fue considerado como el delincuente más peligroso y violento de su época. Se le catalogó como un hombre presumido, con gusto por el canto, como confirmó su captor, el Comandante Aranda Zorrivas.

Como ha citado HECHO DIGITAL, se le atribuyen más de 100 asaltos a bancos y casas en la Ciudad de México, Estado de México, Querétaro, Morelos, Hidalgo, Puebla y Tlaxcala, entre otras tantas entidades mexicanas, con su banda integrada por su discípulo Andrés Caletri, a la postre uno de los secuestradores más sanguinarios.

En los años 80 llegó a estar en la cúspide de la criminalidad en México, como culpable de asesinar a policías e integrantes de bandas rivales.

Se calcula que Ríos Galeana obtuvo entre todos sus botines uno global por mucho más de mil 750 millones de viejos pesos.

Su memorable captura aconteció el 8 de febrero de 1985, siendo el artífice de ella, como se ha planteado, el Comandante Aranda Zorrivas. Por su alta peligrosidad, Ríos Galeana fue enviado al módulo de alta seguridad del Reclusorio Sur.

Empero, al año siguiente, en noviembre de 1986, el líder criminal se fugó del Reclusorio Sur cuando un comando armado de siete hombres y tres mujeres irrumpió en las oficinas del Juzgado 33 -se desarrollaba en esos momentos una diligencia penal-, estalló una granada y se apoderó de las llaves de los vehículos de las personas que ahí se encontraban para impedir cualquier persecusión.

Fue entonces cuando Ríos Galeana se refugió en la ciudad de Los Ángeles, California, donde se dedicó al mantenimiento de pisos y se volvió un hombre religioso, que decía: “Jesús cambió mi vida”.

Tuvieron que transcurrir 19 años para que Ríos Galeana cayera de nuevo, sólo que esta vez, en 2005, en California, Estados Unidos.

“Déjenme decirles que Jesús cambió mi vida. Por él me retiré de esto. A Dios le pedí perdón y él me perdonó. Dios me transformó. Dios me cambió… soy evangelista”, declaró Ríos Galeana tras ser deportado a México por autoridades de Estados Unidos.

Estados Unidos hizo entrega del criminal a la AFI, que lo ingresó al Penal de Máxima Seguridad de El Altiplano.

Ya en 2015 fue condenado a 25 años de prisión por el delito de homicidio, sentencia que ya no cumplió.

Años atrás, en 2008, Ríos Galeana ganó una batalla judicial, con lo que se quitó de encima un juicio en su contra por el delito de “homicidio contra agentes de la autoridad”.

El juez Décimo Primero de Distrito de Amparo en Materia Penal, Jacinto Figueroa Salmorán (hoy magistrado), le otorgó un amparo, debido a que prescribió el delito que se le imputó.

El amparo fue promovido en septiembre de 2007, contra la resolución dictada por la Cuarta Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal quien decidió someterlo a proceso.

La Sala del TSJCDMX detalló: “Por otra parte, tocante al ilícito de homicidio contra agentes de la autoridad, cometido contra Alejo Ramos López, por el cual ejercitó acción penal el Ministerio Público en contra de Ríos Galeana, se determina que no ha prescrito la pretensión punitiva del Estado”.

El juez de amparo consideró que los magistrados capitalinos estaban obligados a tomar en cuenta, en beneficio del propio quejoso, las prerrogativas previstas en el artículo 14, primer párrafo constitucional. Esto es que a ninguna Ley se le dará efecto retroactivo en perjuicio de persona alguna y, por lo mismo, debía aplicarse la legislación más benigna éste, a raíz de las distintas reformas al Código Penal.

Ríos Galeana nació en 1950, en Arenal de Álvarez, Guerrero, y se dice que llegó a la edad de 17 años a la Ciudad de México, donde se enlistó en el Ejército, hasta convertirse en sargento segundo de la Brigada de Fusileros Paracaidistas. Después pasó a formar parte de la policía del Estado de México.

De acuerdo con la hemeroteca de medios de comunicación impresos, en la década de los 70 ingresó como agente al Batallón de Radiopatrullas del Estado de México (Barapem) y llegó a ser comandante.

Barapem fue creada para la protección de bancos, pero desapareció al ser infiltrada por la corrupción.

Como agente del Barapem, Ríos Galeana cometió sus primeros robos, que lo convirtieron en el delincuente más famoso y buscado por autoridades de la época, en especial por el entonces jefe del Departamento de Policía y Tránsito del DF, Arturo Durazo Moreno, quien lo declaró “el enemigo público número uno”.

Con su propia banda, especializada en robo de bancos y secuestro, Ríos Galeana tejió redes de complicidad con autoridades que le brindaron protección. Empero, en 1974 ingresó a la expenitenciaría conocida como Lecumberri por los delitos de asociación delictuosa y robo, para después ser trasladado al Reclusorio Oriente. Dos años después obtuvo su libertad.

En agosto de 1981 fue nuevamente detenido, esta vez en Hidalgo, pero al año siguiente, el 18 de diciembre de 1982, logró darse a la fuga del Centro de Readaptación Social de la ciudad de Pachuca.

Tras el escape, “El Charro del Misterio” prosiguió con su carrera delictiva, sumando ilícitos a su negra historia, perpetrando asaltos en Hidalgo, Estado de México, Puebla y Tlaxcala, acompañado de su banda de alta peligrosidad y de la mano de otro discípulo, Leonardo Vera Montiel, considerado en ese entonces su nuevo brazo derecho.

Referencias periodísticas precisan que en un asalto al Banco de Cédulas Hipotecarias en la Ciudad de México, ocurrido en 1983, Ríos Galeana fue aprehendido de nuevo e ingresado a la penitenciaria de Santa Martha Acatitla, en la misma capital del país, de donde escapó meses después con ayuda de custodios del penal y policías preventivos.

Al ser presentado a la prensa, Ríos Galeana dijo: “Soy muy inteligente y mi captura no fue por error, sino por un chivatazo de uno de los elementos de mi banda. Cuando salga de la cárcel creo que continuaré con mis actividades delictivas”.

Además, tuvo unas palabras de reconocimiento al Comandante José Luis Aranda Zorrivas, quien lo capturó: “Soy muy inteligente, pero él lo fue más que yo, y eso hay que reconocerlo. Nadie debe pararse el cuello con mi detención”.

“El Comandante tuvo perseverancia, destejió la madeja y llegó a mí”, puntualizó.- (Redacción de HECHO DIGITAL con datos extraídos de los diarios “Milenio”, “El Financiero” y “El Universal”, de Ciudad de México – 16/I/2020)