El incremento, de 2016 a 2019: Cada 45 horas se priva de la vida una persona, plantea psicóloga del ISSSTE



POR JOSÉ CORTAZAR NAVARRETE



En Yucatán el problema del suicidio es creciente y el volumen de población que opta por esta “puerta falsa” aumenta cada año, destacó Marisela Maldonado Marenco, psicóloga de la Clínica de Medicina Familiar del Instituto de Seguridad Social al Servicio de los Trabajadores del Estado (ISSSTE).

En el marco del Día Internacional de la Prevención del Suicidio, –10 de septiembre–, la especialista dijo que desde 2003 la Organización Mundial de la Salud (OMS) impulsó esta fecha como un reconocimiento al esfuerzo de los gobiernos que encauzan acciones ante este lacerante problema.

La profesional puntualizó que el suicidio es un concepto con raíces ancestrales en la cultura maya, pero en la actualidad es como una enfermedad de alto impacto de salud emocional entre la población peninsular.

Expuso que es muy alta la tasa de suicidios en la entidad –8.8 casos por cada cien mil habitantes, por encima de la media nacional, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi)–, y ocupa el cuarto lugar por entidad federativa, según estadísticas de 2017.

El indicador coloca a Yucatán por debajo de Chihuahua, que tiene la tasa más alta –con 10.7 suicidios por cada 100 mil habitantes–, así como de Aguascalientes y Sonora, con 10.1 y 9.1 casos.

La media nacional es de 5.2 suicidios por cada 100 mil habitantes.

Las cifras más recientes del Inegi indican cómo ha ido creciendo el problema, pues de los 155 casos habidos en 2016 en Yucatán, se pasó a 195 en 2017, a 246 en 2018 y a 265 en 2019.

Así, el incremento en tres años es de alrededor del 70 por ciento.

El  82 por ciento de los suicidas fueron varones y el 18 por ciento. mujeres.

La psicóloga de la Clínica de Medicina Familiar del Instituto de Seguridad Social al Servicio de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), Marisela Maldonado Marenco

Maldonado Marenco estableció que cada 45 horas una persona se priva de la vida en el Estado, en tanto que por cada hecho consumado hay 20 tentativas.

El problema es global, aseveró, y en nuestro Continente al menos unas 100 mil personas se quitan la vida cada año.

De esta forma, el suicidio es la tercera causa de muerte en personas con edades de 20 y 24 años, señaló.

La especialista refirió que el suicidio es un problema que afecta de manera global a las familias, a las comunidades y a los países. A nivel mundial, este problema alcanza casi un millón de víctimas anualmente, lo que equivale a una muerte cada 40 segundos. El impacto más fuerte lo registran el grupo de personas con edades de 15 y  29 años, afirmó.

“Hay que tener en cuenta que cada vida perdida representa a un amigo, padre, hijo, abuelo o compañero de alguien”. “Por cada suicidio producido muchas personas alrededor sufren las consecuencias”.

Maldonado Marenco informó que el suicidio es un problema complejo en el que intervienen diversos factores: psicológicos, ambientales, sociales y biológicos. Pero hay algunas causas muy bien determinadas que influyen en las conductas suicidas: en los niños y adolescentes, como la historia psiquiátrica familiar, enfermedades mentales, la pérdida de un ser querido, la depresión, el aislamiento social, el abuso de drogas y el consumo de alcohol.

Señaló el caso de mujeres y hombres atentan contra su vida  cuando viven violencia doméstica o son víctimas  del estrés en el ámbito de la familia, o sea, un entorno familiar problemático.

No obstante, abundó,  cada persona vive un universo concreto que habría que analizar para determinar cómo ayudarle a superar la etapa por la que está pasando y evitar las conductas suicidas.

Atentar contra la integridad personal sigue siendo un tabú hoy en día, aunque las personas con ideas suicidas por lo general han perdido  toda esperanza, y como hay cierto grado de desesperación no encuentran más opción que el suicidio por tener una visión  de túnel, comentó.

Es preciso aplicar más y mejores políticas públicas ante este problema de salud emocional de las personas, y abrir más canales de comunicación y líneas de acción para poder atender de manera preventiva este aspecto de salud pública, de manera proactiva y empática, subrayó.- (Colaboración especial para HECHO DIGITAL / 9 – IX – 2020)