El retiro de apoyo oficial del Gobierno de Quintana Roo, causa de que Tigres salga de Cancún: Si el club decide regresar a Ciudad de México –en vez de asentarse en Sonora, como ha trascendido–, hasta Diablos Rojos del México se lo va a agradecer, no nada más sus fanáticos capitalinos que desde hace casi dos décadas anhelan tenerlo de vuelta a su cuna, ventila el analista deportivo del Centro del país, Manuel Zamacona, en su columna “Zona de Strike”, publicada apenas este último viernes 9 de octubre por el periódico “El Heraldo” de México.

Dadas las pobres entradas en el Estadio “Beto Avila”, que “no inspiraba en lo más mínimo para que la gente acudiera a ver un espectáculo de primer nivel como es el beisbol profesional en nuestro país”, el apoyo oficial era la razón por la que el club fundado en 1955 por el empresario poblano Alejo Peralta y Díaz Ceballos (+) se mantuviera más de una década en el Caribe mexicano, plantea tácitamente el analista deportivo.

En septiembre pasado, el martes 29 para ser precisos, la Liga Mexicana de Béisbol recibió de manera oficial una carta de solicitud del cambio de plaza de los Tigres por parte del representante legal de la organización bengalí, Fernando Valenzuela Burgos –hijo de Fernando “El Toro” Valenzuela Anguamea, quien en febrero de 2017 surgió de la chistera como presidente del Consejo de Administración de Tigres, cuando aparentemente Carlos Peralta Quintero vendió al equipo.

En esta misiva, el hijo del legendario lanzador de los Dodgers de Los Ángeles, y actual Comisionado de la pelota profesional de verano, precisa que tienen ya “la nueva plaza donde la organización se mudará”.

“Se presentará la información completa sobre las condiciones de operación para poder ser presentadas ante la Asamblea” (de dueños de clubes), puntualiza Valenzuela Burgos en su solicitud, que al conocerse entristeció a la afición quintanarroense al rey de los deportes.

La filtración de tan mala noticia para la fanaticada felina en Quintana Roo provocó reacciones de disgusto y hasta ira en contra del gobierno estatal.

Circularon inclusos memes agresivos contra la administración estatal, entre ellos el que ilustra esta portada, el cual tenía anexo un texto alusivo a un compromiso gubernamental en el año de 2017 de procurar que “niñas y niños con discapacidad, en situación de riesgo” y “grupos vulnerables” disfruten los partidos de los Tigres.

Fotografía del 14 de septiembre de 2015, captada en el Estadio de Monclova, Coahuila, donde los Tigres conquistaron como visitantes el duodécimo campeonato frente a los Acereros. Fue la cereza al pastel de su Aniversario 60. Esa noche, los bengalíes liquidaron a los coahuilenses en cinco partidos y el que les valió el banderín, tercero en los últimos cinco años y segundo bajo la batuta de Roberto Vizcarra, lo abrió un inspirado Pablo Ortega, que se abonó la victoria y su sexto anillo de campeón con esta franela

A poco más de tres años de distancia de tal pacto, por llamarle así, Tigres abandonará Cancún luego de 12 campañas de juegos regulares y 13 de estadía –tomando en cuenta este año en que se canceló la temporada regular por la pandemia–, pues llegó a la plaza en 2007. Y ese número 12 representa el número de estrellas de campeonatos acumulados en su historia. Pudo alcanzarlas con los tres banderines alcanzados durante su permanencia en Quintana Roo.

Bajo este contexto damos paso a la columna deportiva de Manuel Zamacona, publicada por “El Heraldo de México”, con el título “Los Tigres a la deriva”, además de un sumario: “El futuro de la novena de Quintana Roo está más cerca de Sonora que de Cancún e, incluso, de la Ciudad de México”.

Quién lo hubiera pensado. El último juego de los Tigres en el “Beto Avila” de Cancún, tan pronto se confirme su nueva sede, será el de los playoffs contra los Diablos Rojos del México, el miércoles 11 de septiembre del año pasado, cuando ambas escuadras llevaron la “guerra” a siete batallas, favoreciendo la última a los escarlatas, 13-11. Los pingos se enfrentaron luego con los Leones de Yucatán, que conquistó el banderín de la Zona Sur para obtener el derecho de enfrentar por el campeonato a los Acereros de Monclova, que acabaron por alzarse con el campeonato

Al grano, pues, con el punto de vista del autor de la columna “Zona de Strike”:

El pasado domingo por la noche, pegué un brinco del sillón luego de entrar a Twitter y encontrarme con una nota en un portal de beisbol, que anunciaba la posible salida de los Tigres de Quintana Roo, de la ciudad de Cancún. De inmediato me metí a leer lo que más tarde se confirmaría en otros medios de comunicación por un documento o carta oficial que fue filtrada: los Tigres anunciaban a la Liga Mexicana que buscarán nueva sede para 2021.

De inmediato comenzaron los rumores en torno a la alta probabilidad del retorno del equipo que nació campeón a su hogar: la Ciudad de México. Sin embargo, horas más tarde se puso otra versión en la web que quizá sea la que tiene más probabilidades por muchas razones: que los felinos apunten hacia el desértico norte y lleguen a San Luis Río Colorado, Sonora, una ciudad que jamás ha visto un equipo de pelota profesional.

Apasionado al béisbol, el presidente municipal de San Luis Río Colorado, Sonora, C.P. Santos González Yescas, está moviéndose por cielo, mar y tierra para que la Liga Mexicana de Béisbol autorice la mudanza de los Tigres a su tierra y no a Ciudad de México, como también cabe la posibilidad

¿Y por qué está última opción es la que más suena? Bueno, pues leyendo las columnas y comentarios de algunos colegas y expertos en la materia, caemos en que son muchos los factores que se inclinan a la ciudad fronteriza: un nuevo estadio esperando equipo, un alcalde de SLRCS apasionado al beisbol, un presidente dispuesto a apoyar, y unos dueños que ya han tenido platicas cercanas e, incluso, visitas al nuevo estadio.

En contraparte, si lo vemos por el lado económico, comercial y pasional, un regreso de Tigres a la Ciudad de México sería lo ideal en todos sentidos para el beisbol en nuestro país. Revivir La Guerra Civil es una de las rivalidades más importantes de México en el deporte profesional, es llenar estadios, es vender cientos de playeras, gorras, jerseys, etc. Sería regresarle a la afición felina un anhelo que espera desde hace años (desde 2001, para ser exactos).

¿Hay estadio en la capital para recibir a Tigres? Claro que sí. El Fray Nano, ex casa de los Diablos Rojos del México, es un espacio que realmente está desaprovechado y que podrían ocupar perfectamente. Tigres necesita eso, un espacio íntimo para arropa a la gran afición que tiene en la CDMX y sumar mucha más a lo largo del tiempo. Claro que todas estas son suposiciones, pero opciones reales.

La verdadera, la real “guerra civil”, cuando Tigres y Diablos compartían estadio en Ciudad de México. Esta imagen corresponde al 1 de junio del año 2000. Es una fecha que está muy grabada en la mente y en los corazones tanto de los aficionados de los Diablos Rojos del México, como de los Tigres, ya que ese día fue cuando después de 45 años, la Catedral del beisbol del centro del país -el parque del Seguro Social-, fue escenario por última vez de un juego de beisbol y de su último clásico capitalino. “El último juego oficial entre Tigres y el México fue afectado por la lluvia y se extendió a la madrugada… nadie quería que acabara esa noche, nadie quería que se fuera la hora mágica del beisbol”, recuerda el portal digital Séptima Entrada en reportaje de fecha 1 de junio de este año. También recuerda que “en el duelo se usaron los uniformes retro y sin publicidad” y que “la victoria fue para la Pandilla Escarlata y Javier Cruz con pizarra final de 9-7, con salvamento del norteamericano Rob Wishnevski. La derrota fue para José García”. Al finalizar el juego se realizó una ceremonia especial, la del lanzamiento de la última bola, a cargo de Carlos Peralta y de Alfredo Harp, propietarios de los Tigres y Diablos Rojos respectivamente. Igualmente se retiró el home del Parque del Seguro y fue enviado al Salón de la Fama del Beisbol Mexicano.

Que venga lo mejor para los felinos, pero ojalá se tome en cuenta el sentimiento que tiene la gente en la capital de poder ver a su equipo de vuelta y todo lo que representaría (por supuesto que me sumo a ese anhelo). De hecho, en la página www.change.org, ya se abrió una petición por parte de aficionados: “Regresen a Tigres a la CDMX”. Y es que siendo realistas, si se decide como destino el norte, el nombre de Tigres perdería su esencia y esfumaría la mayoría de afición construida a lo largo de los años.

Y sobre dejar Cancún, no nos sorprende. El gobierno dejó de dar apoyo, las entradas eran por demás tristes y el estadio, lo dije en este espacio hace unos días, no inspiraba en lo más mínimo para que la gente acudiera a ver un espectáculo de primer nivel como es el beisbol profesional en nuestro país. En fin, ojalá de verdad se valore la posibilidad de un retorno a la CDMX. La afición, el beisbol y hasta los mismos Diablos Rojos del México, lo van a agradecer.


| HECHO DIGITAL | CDMX | 11 – X – 2020 |