Como hubiera querido el Presidente, el suspendido Embajador mexicano en Argentina se fue por la puerta grande: Evocan un caso bien diferente

En la 4T también hay “renuncias por motivos de salud” para salvar de la humillación a los amigos del Presidente,

El pretexto, tan utilizado por los “neoliberales”, ahora fue el recurso para “ayudar” al diplomático Ricardo Valero Recio Becerra, amigo personal del Presidente.

Partidario del principio de las dos pesas y las dos medidas, Andrés Manuel López Obrador aceptó en mayo pasado la renuncia de Josefa González Blanco, luego que ésta retrasó la salida de un vuelo comercial.

Ahora, del otro lado del rasero, acepta la “renuncia por motivos de salud” de Valero, embajador de México en Argentina, involucrado en el presunto robo de un libro.

Y para que no quede duda de lo triste que debe de estar el Presidente, el anuncio de la dimisión de Valero se dio en dos capítulos.

Primero, como prólogo,  el vocero de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco Álvarez, fue el encargado de dar a conocer la  noticia.

El secretario de Relaciones Exteriores, @m_ebrard, ha aceptado la renuncia del Emb. Ricardo Valero por motivos de salud. El Sr. Valero continuará su tratamiento con el apoyo de su familia. La @SRE_mx le desea una pronta recuperación”, tuiteó Velasco Álvarez.

Momentos después, el canciller Marcelo Ebrard confirmó la baja de Valero y se refirió a su padecimiento.

“Ricardo Valero es una gran persona, está sujeto a tratamiento neurológico, le deseo pronta recuperación”, escribió en Twitter

El pasado 8 de diciembre, luego de que se diera a conocer un vídeo en el que presuntamente se ve a Ricardo Valero robando un libro en la librería El Ateneo, ubicada en la ciudad de Santa Fe, en Buenos Aires, Ebrard ordenó el inmediato retorno del diplomático a territorio mexicano, con el fin de aclarar esta situación.

La SRE añadió en esa fecha que ya se solicitó que el caso del embajador sea analizado y se determinen las medidas conducentes.

Asimismo –se anunció entonces–, se ha solicitado al embajador que regrese a territorio nacional en tanto se desarrolla el estudio del caso.

Bueno, como quería el Señor Presidente (¿qué horas son?), Valero se ha ido como los toreros triunfadores, por la puerta grande.

De paso, se ha visto que la 4T es fiel practicante de aquel refrán que reza: “Que se haga la voluntad de Dios, pero en los bueyes de mi compadre”.

Y no dude usted, estimado usuario, que por esas monsergas llamadas “influencias”, pronto recibamos noticias de Buenos Aires de que Valero fue víctima de una “terrible confusión” y que, por tanto, es inocente.

¡Qué más le vamos a hacer! Así se cuecen las habas en México.— (Enfoque editorial de HECHO DIGITAL con información del portal “unoTV” – 22/XII/2019)