La de una correligionaria para poner fin al Estado laico: Le recuerda que este asunto “se resolvió hace más de siglo y medio”

Con el traje de “padre tierno y bonachón” que suele ponerse cuando debe reconvenir a sus “ovejas descarriadas o aceleradas” (sus correligionarios de Morena), el Presidente Andrés Manuel López Obrador dijo no a la insólita propuesta de poner fin al Estado laico.

En la tradicional conferencia de prensa matutina de este miércoles 18 de diciembre, el mandatario afirmó que la separación Estado-Iglesia es un asunto que se resolvió hace más de siglo y medio; y no debe tocarse.

“Eso es a título personal, es una iniciativa que como legisladores tienen derecho (…) Considero que ese tema no debe tocarse (…) la separación Iglesia-Estado, el Estado laico se resolvió hace más de siglo y medio (…)”.

Esto, luego de que el pasado martes 11 de diciembre, en la penúltima sesión ordinaria en la Cámara de Senadores, la morenista Soledad Luévano presentó una iniciativa que propone modificar la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público.

Dicha iniciativa, que permitiría la colaboración entre el Estado y la Iglesia, fue turnada a las comisiones unidas de Gobernación y Estudios Legislativos, que es una de las “congeladoras” que tiene el sistema para los planteamientos absurdos.

Volviendo a la postura presidencial, en la figura de “padre bonachón”, lo que hizo López Obrador fue dar un suave coscorrón, una cachetada con guante blanco, a su nada brillante compañera de partido.

Además, juarista por excelencia, es lógico pensar que lo último que haría López Obrador es aceptar el fin del Estado laico.— (Apunte editorial de HECHO DIGITAL con información de la web del periódico “Vanguardia”, de Coahuila – 18/XII/2019)