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Se trataría de “rebautizar” el recorte presupuestal, prepararse para la recesión económica y hasta el preludio de una salida del TLC con EU y Canadá



Obsesionado con la idea de que México tiene un Gobierno muy costoso, y que está repleto de funcionarios venales y “mani-rotos” –pero sobre todo muy dado a no llamar pan al pan y vino al vino–, el Presidente Andrés Manuel López Obrador reiteró este miércoles 27 de julio su terca idea de pasar de lo que llama la “austeridad republicana” a lo que denomina “pobreza franciscana”.

Sin embargo, hay la percepción por parte de expertos de que el anuncio de López Obrador es el preludio de algo peor: Desde un recorte presupuestal como lo han realizado anteriores Gobiernos, pasando por el advenimiento de una fuerte recesión económica hasta la posibilidad. ¡suicida, por cierto!, de que México salga del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá.

Es tan impredecible el Presidente, que muchos analistas ya lo creen capaz de todo.

No estaría mal llevar al cabo la iniciativa de la “pobreza franciscana” si el mandatario explicara en qué consiste, y si el pueblo, ese “pueblo bueno” que tanto lo apoya (hasta ahora), estaría dispuesto a pasar los sacrificios que ello implica.

Por ejemplo, si con la “austeridad republicana” los hospitales públicos se están convirtiendo en focos de infección, por no haber presupuesto para adquirir ni los más elementales productos de limpieza y “sanitización”, ¿qué pasará entonces cuando se aplique la “pobreza franciscana”?

Si con la “austeridad republicana”, los médicos del IMSS y del ISSSTE postergan semanas o meses la consulta de pacientes que merecen atención urgente, ¿qué pasará entonces cuando se aplique la “pobreza franciscana”?

Si con la “austeridad republicana”, hay días que en los hospitales de las citadas instituciones no hay fármacos tan utilizados como el paracetamol, ni menos costosos remedios anticancerosos o medicamentos para enfermos cardiacos, ¿qué pasará entonces cuando se aplique la “pobreza franciscana”?

Si con la “austeridad republicana” está el hampa destapada porque no hay presupuesto para un adecuado patrullaje policiaco y menos para el consumo de combustible para las unidades que realizan esa tarea en zonas urbanas, ¿qué pasará entonces cuando se aplique la “pobreza franciscana”?

Si con la “austeridad republicana” las carreteras están a merced de los grupos criminales, porque la vigilancia oficial –el patrullaje que antes realizaba la Policía Federal de Caminos– es prácticamente nula, ¿qué pasará entonces cuando se aplique la “pobreza franciscana”?

Y así imagínese usted lo que pasará con los decrecientes presupuestos para las entidades federativas y con las demandas salariales de trabajadores al servicio del Estado, al ver menguados sus ingresos por la inflación, entre otras tantas carencias que pretenderá ocultar el Gobierno de la 4T con la mentada “pobreza franciscana”.

Este miércoles 27 de julio, como los falaces personajes que se creen descubridores del “agua tibia” o los “frijoles navegantes”, el mandatario sale a decirnos que está tan mal la Terminal Dos del Aeropuerto Internacional de Ciudad de México, cuando lo que debería de haber hecho es anunciar cómo se va a financiar la reconstrucción.

¿O espera el “Señor Presidente” que las aerolíneas y/o los pasajeros paguen por la construcción de una nueva Terminal Dos?

Lo más seguro es que como el inconsciente que va por la calle pateando una lata para adelante, se deje la reconstrucción de la Terminal Dos como tarea del próximo Gobierno

Y que no crea el Presidente que su advertencia de que habría una tragedia si se derrumbara la Terminal Dos lo eximiría de responsabilidad –no olvidar al respecto el refrán de que “explicación no pedida (es) declaración manifiesta”–, porque esa era una de las posibilidades que se pretendía descartar con el Aeropuerto que él mismo canceló.

Por lo demás, da vergüenza que se vean las cosas de una forma tan simplista, creyendo que todo se resuelve con la supresión de viáticos, la reducción al mínimo de viajes al extranjero de funcionarios públicas y “cero corrupción” si se les está escatimando el salario a los mismos servidores públicos.

Ni duda cabe que López Obrador se está ganando a pulso el “Premio al cuentachiles del sexenio”.

Es vergonzoso tener un Presidente que no sepa cómo realizar su principal tarea como político, que sería idear soluciones coherentes para los problemas de más urgente solución.

Por otra parte, sería bueno que alguna “alma piadosa” explique a  López Obrador quién era el Santo de Asís. San Francisco, y que explique la gran diferencia entre a “pobreza franciscana” y los duros sacrificios que practicaban los discípulos de aquel personaje.

En fin, esperemos que la “pobreza franciscana” de la que habla el mandatario no sea prepararnos para comprar nuestras “latitas” y nuestros “monitos” –de esos que abundan en el terruño del “Mesías tropical”–, porque no habría iglesias suficientes, pese a que tenemos miles, en cuya entrada nos pongamos a pedir caridad.

¡Sólo eso nos faltaba, “Señor Presidente”!

CIUDAD DE MÉXICO

27 de Julio de 2022

Apunte de HECHO DIGITAL.- Por cierto, el conductor de radio y televisión Ricardo Rocha, actualmente en “Tele-Fórmula” señala en un artículo publicado en el portal del diario capitalino “El Universal” lo siguiente:

“Lo más patético es que todo indica que lo peor está por venir: la crisis. Porque Andrés Manuel ha prometido un pronunciamiento el próximo 16 de septiembre en el Zócalo.

“Y crece como un cáncer terminal –añade el también analista de información— el rumor de que pudiera anunciar nuestra salida del T-MEC” (o sea, el Tratado de Libre Comercio firmado con Estados Unidos y Canadá).

Una noticia de este tipo, observa “Ricardo Rocha, sería “El horror de los horrores, que nos condenaría a aislarnos del mundo, a la miseria y al descrédito como país.

Eso sí –concluye Rocha–, habría algún trasnochado que compararía a Lopez Obrador “con un líder carismático, autoinmolado, como un mártir de su pueblo bueno. El mismo que una y otra vez rebasa nuestra capacidad de asombro. Y de indignación”.

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