Mueve a risa la historia de cómo descubrieron que el General Salvador Cienfuegos era “El Padrino”


Sorprende que un diario de tanto prestigio como “The New York Times” (NYT) se preste a publicar fantasiosas historias sobre cómo “descubrieron” que el general Salvador Cienfuegos Zepeda, ex secretario de la Defensa Nacional de México, era uno de los principales jefes del narcotráfico (¿o el jefe máximo?).

Los agentes de seguridad estadounidenses –señala una nota que suscriben Azam Ahmed y Alan Feuer (y puede consultar con un clic sobre esta línea en azul)— escuchaban en un teléfono intervenido las conversaciones de los miembros de un cártel que hablaban de una figura poderosa y sospechosa conocida como “El Padrino”.

Los agentes –se añade– llevaban meses tras sus pasos, y sospechaban que este personaje central del narcotráfico era, en realidad, un alto funcionario del Ejército mexicano.

De pronto –precisa la nota del NYT–, una de las personas bajo escucha le dijo a sus compañeros del cártel que el Padrino justo estaba en la televisión en ese momento.

Los agentes –relatan Ahmed y Feuer en la nota– rápidamente consultaron de quién se trataba y se dieron cuenta de que era el secretario de Defensa, el general Salvador Cienfuegos, según cuatro funcionarios estadounidenses involucrados en la investigación.

En ese momento, dicen las autoridades, finalmente confirmaron que el misterioso “patrón” –“El Padrino”, pues– de uno de los cárteles más violentos del narcotráfico en realidad era el líder encargado de la guerra contra el crimen organizado de México.

Si así fue descubierto Cienfuegos por la DEA (o por la CIA, que da para lo mismo):

♦  ¡Qué burda manera de incriminar a alguien tienen las agencias estadounidenses, con fama de contar con “sabuesos de primera” y detectives sobresalientes!

♦  ¿Será que la DEA o la CIA no aplican métodos más deductivos para llegar a conclusiones irrebatibles?

♦  ¿Habrá jueces que acepten como elementos probatorios o acusatorios elementos tan endebles como los que describen los reporteros del NYT?

No cabe duda que Sherlock Holmes se volvería a morir ipso facto si llegara a resucitar y viera cuán ridículos e incompetentes son sus sucesores en la delicada tarea de buscar pruebas indiscutibles para desenmascarar a delincuentes.

Y qué ridículos serían los guionistas de Hollywood que “vistieron” de forma tan atractiva historias de espionaje, de intriga y de crímenes resueltas por la DEA o la CIA y consideradas hasta ahora “joyas de la cinematografía”,

Como diría el más expresivo de los mexicanos, sin “pelos en la legua”, sin tapujos: “A otro buey con ese cuento”.

Ya veremos si el juez del caso Cienfuegos se atreve a hacer públicas las pruebas con las que se incriminará al General de División que jefaturó al Ejército Mexicano de 2012 a 2018.

De lo contrario puede darse la impresión de que Cienfuegos ha sido víctima de un juicio injusto en la nación que ha sido elevada a la categoría de paladín de la justicia.

O peor aún, que la Estatua de la Libertad –que ha sido vista como paradigma de la justicia—sea comparada con una fachada para esconder la mentira y la simulación.- (Análisis de HECHO DIGITAL)


| HECHO DIGITAL | CDMX | 21 – X – 2020 |