Qué ridículo se vio Santiago Nieto Castillo, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda, al pedir que se dé a conocer un padrón de beneficiarios de la corrupción para poder combatirlos.

“Es fundamental saber quiénes son los beneficiarios finales de los actos de corrupción”, dijo Nieto Castillo de acuerdo con el diario “Excélsior”.

El funcionario explicó que se persigue “identificar quiénes son efectivamente beneficiarios de actos de corrupción” tanto en lo público como en lo privado.

A todo esto, uno se pregunta si tan incapaz será la Unidad de Inteligencia Financiera para no satisfacer la inquietud de este funcionario que hasta ahora se ha limitado a ser un alfil del Presidente.

¿O acaso Nieto quiere provocar una “cacería de brujas” permitiendo que cualquiera, por mera ocurrencia o mala leche, pueda acusar de corrupto a cualquier adversario?

Porque se supone que la UIF está para aplicar el principio del derecho de que “el que acusa tiene que probar”.

Ojala que don Santiago dure muchos años colgado de las ubres del presupuesto, porque el día que vuelva a ser un “mexicano común y corriente” quién sabe qué trinchera deberá escoger para librarse de los múltiples enemigos que se va fabricando todos los días.— (Apunte editorial de HECHO DIGITAL – 11/XII/2019)