Es hora de hablar por qué políticos y otros sectores de la población se metieron al ilícito negocio; ¿Será Garcia Luna?

Ahora que el arresto de Genaro García Luna ha puesto muy de moda el tema de las drogas y los nexos de narcos y políticos, el portal RT acaba de publicar una entrevista con la periodista Anabel Hernández.

Experta en el tema de las drogas, aunque haya algunos colegas que no estén de acuerdo, Anabel, que se dio a conocer en la revista Proceso, pone sobre el tapete asuntos muy delicados, como:

  • Supuestos acuerdos del Gobierno de Estados Unidos con grupos mexicanos de narcotraficantes.
  • Una red de complicidades para mezclar actividades empresariales legales con negocios ilícitos, como el tráfico de narcóticos.
  • La participación de políticos y empresarios de todo el mundo, quienes ven en el tráfico de drogas una manera de generar ganancias gigantescas con un bajo riesgo, debido a la impunidad.
  • El mecanismo de protección, que incluye a fuerzas policiacas y de seguridad –-a veces, hasta militares–, para que las organizaciones criminales que trafican con drogas puedan operar.
  • El objetivo encubierto de algunos países de permitir el trasiego de drogas para evitar que ejércitos de consumidores de narcóticos vayan a trastocar el orden (la tranquilidad social, la gobernabilidad).

Alguna vez se pudo considerar que estos aspectos pudieron haber salido de mentes calenturientas, de analistas perversos con el fin de desestabilizar Gobiernos.

Sin embargo, ha sido posible reunir tantos informes, archivos clasificados y “fragmentos” de historia desperdigados desde hace décadas, como si se tratara de un rompecabezas indescifrable, que una labor acuciosa quizás permita llegar al fondo de este detestable asunto.

Una forma de comenzar a desenredar la madeja es que cada Gobierno de un país gran productor o importante consumidor de drogas comience a decir lo que pasaba en este mundo aterrador cuando el problema era mínimo.

Y también explicar cómo sustancias usadas en un principio como remedios médicos fueron transformados por la Química hasta hacerlos un veneno letal para “veteranos de guerra” y una creciente juventud sin fondo moral.

Como quien dice, empatar el pasado con el presente para empezar a darle forma a una Comisión Internacional de la Verdad sobre el tráfico de drogas.

Sería absurdo ponerle un plazo a esta tarea, pues 70 ó 90 años de historia no es posible resumirlos en meses o años.

Esa Comisión Internacional de la Verdad, si se decide crearla, debe contar con la participación de expertos, analistas, que se den a la tarea de revisar tantas medias vedades y medias mentiras que se han dicho sobre el narco.

Es cierto, quizás sea una tarea de décadas, pero de una cosa no debe quedar dudas: Hay que hablar, y muy claro, del papel de los políticos en este ilícito mercado que no tiene parangón por sus astronómicas ganancias.

Y los primeros en hablar deben ser las autoridades, como es el caso ahora de García Luna y de tantos presuntos “culpables” que hoy caminan por el mundo hasta con un halo de sacralidad.

¿Será García Luna el que lance la “primera piedra”?

Ni duda cabe que tendríamos que ser muy ingenuos de pensar que la gran mayoría de jefes policiacos locales, estatales y federales han sido pillos de siete suelas.

Desde luego, esto es lo que busca la 4T para perpetuarse en el poder, pero nuestro futuro no es sólo electoral sino que debe estar basado en principios éticos, donde impere la Verdad, por dura que esta sea, y no una ponzoñosa y vil politiquería.— (FUENTE OVEJUNA – HECHO DIGITAL – 22 /XII/2019)