Es un profesional reconocido, pero su capacidad de liderazgo en la escena pública deja mucho que desear

POR ENRIQUE RODRÍGUEZ

Para comandar un barco y fijar el rumbo, sería extraño ver en el timón a un teniente en presencia del capitán. La jerarquía de mando en la Armada tiene una lógica bien definida que corresponde a la experiencia, capacidad, habilidades para dirigir estrategias y se basa en el rango.

El paralelismo es válido, en el contexto de la crisis sanitaria que impacta al mundo y de la que no escapa México. Escuchamos mañana y noche al subsecretario de Salud y no al secretario informar sobre el coronavirus.

Jorge Alcocer Varela, médico egresado de la UNAM, investigador emérito en Ciencias Médicas por el Instituto Nacional de Nutrición “Salvador Zubirán”, especialista en reumatología e inmunología, es un profesional reconocido.

El Secretario de Salud, Jorge Alcocer Varela

Sin embargo, su capacidad de liderazgo en la escena pública deja mucho que desear.

Administrar una crisis es un reto que puede encumbrar o devastar a un funcionario, dependiendo de la eficacia que tenga para gestionarla. Una crisis es un evento o serie de sucesos imprevistos que impactan a un gobierno y sus funcionarios.

En este sentido la gestión de Alcocer Varela es errática,  ante una situación que reclama liderazgo, aplomo y credibilidad.

El Presidente Andrés Manuel López Obrador ha preferido que el vocero en la coyuntura del Covid-19 sea el segundo de a bordo en el navío de la Secretaría de Salud, Hugo López Gatell, quien tiene habilidades para comunicar, al menos en su oratoria.

Ha tenido patinones notorios. Sin embargo, su grado de exposición mediática ha sido extenuante y eso eleva la posibilidad de error.

La única crisis en el gobierno de AMLO que no admite ser evadida con el pretexto de la herencia maldita del pasado neoliberal, conservador. es la que se ha generado desde el inicio del sexenio en el sistema de salud.

La desaparición del Seguro Popular, con el argumento del combate a la corrupción, ha llevado al sector a una etapa de transición que exhibe falta de estrategia y provoca un colapso en el momento menos oportuno.

Recortes de presupuesto que han afectado a institutos de gran importancia como Cancerología o Neurología, sólo por citar a algunos.

Cartón del periódico “La Crónica”, de Ciudad de México

El Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) está rebasado en el preludio de un problema sanitario del que todavía no podemos calcular sus proporciones.

Ante la situación el secretario de Salud ha optado por el bajo perfil, casi desaparición.

López Obrador ha instruido que el único vocero para el tema sea López Gatell, ha puesto al mando del navío al segundo de a bordo, relegando al capitán en medio de la tormenta.

EDICTOS

En el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, seguimos sin filtros sanitarios, ni se aplican protocolos básicos de revisión y seguimiento para los viajeros que provienen de Europa, epicentro actual de la pandemia. Ya vamos tarde, las consecuencias serán tangibles en las próximas semanas. La enfermedad no distingue ideologías, exhibirá las grietas de nuestro sistema regido por la improvisación y la ocurrencia.— (Tema de la columna “Libertad bajo palabra”, publicado en el portal del diario “El Heraldo” de México, con el encabezado “Ausencias que matan/Administrar una crisis es un reto que puede encumbrar o devastar a un funcionario, dependiendo de su eficacia”-15-III-2020)