Antes, como político de oposición, le encantaba que se cuestionara al gobierno, pero ahora, como Presidente, ya no

“He sido un revolucionario sin ira
y espero ser un conservador sin vileza”
Fernando Savater

POR VERÓNICA MALO GUZMÁN

El Presidente y Gómez Leyva

No entiendo por qué, de pronto, en su mañanera de Tlaxcala, el presidente AMLO cuestionó a Ciro Gómez Leyva porque éste hizo un reportaje —para Milenio TV— sobre el búnker que tenía Genaro García Luna en sus tiempos de secretario de Seguridad Pública en el sexenio de Felipe Calderón.

En la misma época —como ocurrió desde años antes y no se interrumpió en el periodo de Peña Nieto—, Ciro fue de los pocos periodistas que buscaban a Andrés Manuel para entrevistarlo cuando, al tabasqueño, los poderes fácticos trataron de destruirlo como político de oposición aislándolo con un férreo cerco mediático.

López Obrador sobrevivió, sí, gracias a las benditas redes sociales, pero también —el hoy Presidente de México así lo reconoció varias veces— porque algunos colaboradores de los medios tradicionales, como el señor Gómez Leyva, no permitieron que las grandes empresas informativas le colocaran un bozal o lo encadenaran.

Ya en campaña para las presidenciales de 2018, AMLO reconoció el trabajo de Ciro en una entrevista en Imagen TV.

¿Por qué, ya en la presidencia de México, al Presidente López Obrador no le gusta el trabajo de Gómez Leyva?

Sin duda porque, como es bien sabido, “no es lo mismo ser borracho que cantinero”.

A Andrés Manuel en todos sus años de este lado de la barra de la cantina, en la que observan la realidad tanto los periodistas como los políticos de oposición, le encantaba que se cuestionara al gobierno.

Desde que ganó las elecciones en 2018, ya ubicado en aquel lado de la barra cantinera, a AMLO le resulta complicado soportar la forma alegre y deshinibida —por lo mismo libertaria— en que se comportan sus viejos compañeros de farra, a los que ahora cuestiona por cualquier cosa.

Lo ha hecho inclusive con el diario que más admira, La Jornada, que apoya en lo fundamental a la 4T, pero que no deja de hacer su trabajo, periodismo, que suele molestar a quien ejerce el poder público.

Beatriz y el calumniador

Si Andrés Manuel no fue justo con Ciro Gómez Leyva, la esposa del Presidente de la República, Beatriz Gutiérrez Müller, tuvo toda la razón al quejarse en redes sociales de un supuesto periodista, Chumel Torres, quien sí cae con demasiada frecuencia en excesos éticos inaceptables, sobre todo en conductas discriminatorias que no deberían tener lugar en los medios de comunicación mexicanos. Beatriz dijo esto en Twitter:

¿A este personaje invitan a un foro sobre discriminación, clasismo y racismo? Sigo esperando una disculpa pública de este individuo sobre los ataques a mi hijo menor de edad. @CONAPRED #ConLosNiñosNo.

Me uno a la indignación de Gutiérrez Müller. Un tipo como Chumel, capaz de burlarse de un menor de edad sólo por ser hijo del Presidente de México, no merece ningún respeto.

Si honra a Radio Fórmula tener en su equipo de colaboradores a periodistas profesionales como Ciro Gómez Leyva, Óscar Mario Beteta, Azucena Uresti, Leonardo Curzio, etcétera, verdaderamente desprestigia a esa radiodifusora el contar en su plantilla con un calumniador tan impresentable como Chumel Torres.

Incrementar el rating difundiendo información objetiva, es ejemplar. Tratar de conquistar nuevas audiencias dándoles basura, es absolutamente inmoral.— (Tema de columna tomado del portal digital “SDP Noticias”, con el encabezado “AMLO Y CIRO; BEATRIZ Y CHUMEL” y un sumario: “Honran a Radio Fórmula sus periodistas profesionales; le desprestigia contar con un calumniador impresentable que usa la basura para ganar rating” / 16-VI-2020)