Hallazgo de expertos de Harvard, que lo atribuyen a una hormona: Resultados de experimento con ratones



El estrés, mal de nuestro tiempo, estaría también detrás de la pérdida de cabello.

El hallazgo es parte de un experimento realizado por investigadores de la universidad estadounidense de Harvard.

El estudio en cuestión revela que los  ratones estresados pierden su pelaje, debido a una hormona que perturba su crecimiento capilar.

La investigación –publicada en la revista científica Nature y replicada por el portal digital “France”–, es la primera en mostrar cómo el estrés puede causar caídas capilares, y propone una manera de detenerlas.

La profesora-investigadora de la Universidad de Harvard, a-Chieh Hsu

Investigadores liderados por la catedrática Ya-Chieh Hsu, de la Universidad de Harvard, se preguntaron si las hormonas producidas en situaciones de estrés tenían un efecto en las tres fases que sigue el cabello: anagénica (crecimiento), catagénica (deja de crecer) y telogénica (caída).

En los seres humanos, el estrés induce la producción de cortisona, equivalente en ratones a la corticosterona, producida por la glándula suprarrenal.

Para medir el papel de la corticosterona, los investigadores extrajeron la glándula suprarrenal de un grupo de ratones, llamados ADX, y compararon su crecimiento de pelo con el de un grupo de control.

Los ratones ADX (es decir, sin glándula suprarrenal) tenían una fase telogénica (de reposo) más corta, y su pelo crecía más rápido y durante más tiempo durante la fase anagénica.

Además, las tres fases de crecimiento se sucedían mucho más rápidamente, a un ritmo de 10 veces en 16 meses, en comparación con sólo tres veces en el caso de los ratones del grupo de control.

El estudio también examinó los efectos de un aumento de los niveles de corticosterona en los ratones, obtenidos mediante la administración de esta hormona o sometiendo al roedor a estrés externo.

En ambos casos, los ratones sufrieron una fase de reposo de su crecimiento de pelo más larga que la fase normal.

Los investigadores encontraron que la corticosterona obstaculizaba la producción de una proteína, Gas6, esencial para el crecimiento del pelo.

Verificaron que podían contrarrestar el efecto de la corticosterona inyectando la proteína Gas6 en la piel de los ratones.

“Nuestro descubrimiento es sólo el primer paso importante, y será necesario trabajar más antes de encontrar una aplicación en el ser humano”, dijo a la AFP el profesor Hsu.

“Sería interesante ver si Gas6 puede estimular el crecimiento del cabello en general”, añadió.

Por de pronto, la investigación es vista desde ahora como una esperanza para los humanos que pierden su cabello.

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