Por su alto nivel de endeudamiento y la construcción de una refinería destinada a perder dinero: Grado de inversión en riesgo

POR SERGIO SARMIENTO

La pregunta es si esta vez le atinarán. Los Criterios Generales de Política Económica han previsto para el 2020 un crecimiento económico para México de entre 1.5 y 2.5 por ciento. El objetivo puntual es 2 por ciento.

No es la primera vez. También Hacienda previó 2% de expansión para 2019. El Presidente López Obrador mantuvo muy entrado el año la posición de que los indicadores de desaceleración estaban equivocados, que él tenía otros datos, y que el crecimiento sería de 2 por ciento. En los nueve primeros meses de 2019, sin embargo, el PIB registró un movimiento de 0.0 por ciento. Las cifras adelantadas del cuarto trimestre han hecho que las previsiones para el cierre del año bajen más: A entre -0.1 y -0.2 por ciento. México parece haber sufrido en 2019 su primer año de contracción económica desde 2010.

El Gobierno está seguro de que en 2020 México regresará a la senda del crecimiento, aunque sea moderado. Los argumentos son bastante sólidos. Las consecuencias negativas de la cancelación del proyecto del aeropuerto de Texcoco y de las nuevas licitaciones para plantas de electricidad y campos petroleros ya habrán sido absorbidas por la economía. Los efectos de las nuevas inversiones públicas, como la refinería de Dos Bocas, el Tren Maya y el aeropuerto de Santa Lucía, empezarán a permear en la economía general. Las grandes empresas representadas por el Consejo Coordinador Empresarial y el Consejo Mexicano de Negocios han mantenido sus compromisos de inversión. El Presidente ha cumplido en buena medida con su promesa de no subir impuestos. Las finanzas públicas están sanas. Las tasas de interés están bajando. El peso no sólo se mantiene firme, sino que subió ligeramente frente al dólar en 2019.

A lo anterior hay que añadir que el T-MEC parece estar a punto de ser ratificado por el Senado de Estados Unidos, lo cual añadiría certeza a las nuevas inversiones para el mercado de exportación. La economía de la Unión Americana, nuestro principal socio comercial, está creciendo más de 2% al año. El FMI espera un repunte de la economía internacional en 2020. Los mercados bursátiles en Estados Unidos tuvieron en 2019 un año espectacular, con avances de 29% en el S&P 500, 22% en el Dow Jones y 35% en Nasdaq, lo cual sugiere que hay fuertes cantidades de dinero para invertir. La Bolsa Mexicana solo subió 4.56%, pero esto significa que quizá tenga buenas oportunidades de inversión.

El punto de mayor preocupación es Pemex. La empresa tiene un alto nivel de endeudamiento. El que su estrategia de inversión se concentre en construir una refinería, destinada a perder dinero, no mejorará su perfil crediticio, sino que lo empeorará. Una baja en el grado de inversión de Pemex pondrá en riesgo el grado de inversión de México.

Al final, el crecimiento no puede sustentarse solamente en las inversiones del sector público y de las grandes empresas. Las pequeñas y medianas empresas representan el porcentaje más importante de inversión en nuestro país. La Cuarta Transformación empezó sus actividades en 2019 restringiendo severamente la construcción, particularmente en la Ciudad de México, y otras actividades productivas. Esperemos que los funcionarios hayan aprendido la lección. Si el Gobierno quiere realmente una mejora del nivel de vida de la población, y en especial de los pobres, debe promover la inversión y la creación de empleos en lugar de atacarlas. No es cuestión de derecha o de izquierda, sino de saber cómo funciona la economía.

Trump favorito

La campaña electoral en Estados Unidos tendrá consecuencias importantes para México y para el mundo. Donald Trump parte como favorito, no por sus virtudes personales, sino por la mediocridad de los candidatos demócratas.- (Tema de la columna “Jaque Mate”, publicado en la página web del diario “El Siglo de Torreón”, Coahuila, con el encabezado “Visión 2020” – 02/I/2020)