Quiere revivir el viejo sistema de un régimen de partido hegemónico: Sin evidencia de fraude maquinado en comicios de 2006

POR SERGIO SARMIENTO

Andrés Manuel López Obrador es un hombre de rencores que aprovecha el poder de la Presidencia para avasallar a sus críticos. “Siempre digo lo que pienso y mi pecho no es bodega”, afirmó el 30 de enero en referencia al consejero electoral Ciro Murayama. “Con todo respeto, él firmó un desplegado, porque yo no odio pero no olvido, firmó un desplegado y otros, estoy esperando que ofrezcan disculpas en un acto de honestidad, en donde la elección de 2006 había sido limpia. Ahí están todos firmando. Estábamos pidiendo que se contara voto por voto, casilla por casilla, y salen los intelectuales orgánicos del conservadurismo, ahí está, a decir que las elecciones habían sido limpias, rechinantes de limpias, como el Maestro Limpio”.

Aquel desplegado, publicado el 3 de agosto de 2006, lo firmaron casi 150 académicos e intelectuales, principalmente de izquierda y de centro. En ningún punto afirmaba que las elecciones habían sido “rechinantes de limpias”: “Quienes firmamos este documento hemos seguido los argumentos y pruebas presentadas en el litigio. No encontramos evidencias firmes que permitan sostener la existencia de un fraude maquinado en contra o favor de alguno de los candidatos. En una elección que cuentan los ciudadanos puede haber errores e irregularidades, pero no fraude. Los partidos y candidatos tienen el derecho de acudir al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación para hacer valer sus inconformidades. Esa es la ruta diseñada para atender dudas, quejas o conflictos electorales”.

Si no hubo fraude, ¿por qué no se concedió el voto por voto? Porque la ley lo prohibía. El sistema electoral mexicano se fundamenta en el principio de que los ciudadanos, y no los políticos, cuentan los votos. Es una filosofía correcta, sobre todo si consideramos los abusos del viejo PRI que el Presidente hoy ve con tanta nostalgia. El sistema electoral con una autoridad independiente surgió del presunto fraude de 1988 en que Manuel Bartlett, hoy colaborador de AMLO, era a un tiempo secretario de Gobernación y presidente de la Comisión Federal Electoral(1).

Quizá López Obrador exigía el recuento precisamente porque lo prohibía la ley. Abrir todos los paquetes habría obligado a anular la elección. Por eso el Tribunal Electoral lo rechazó por unanimidad. “Los ciudadanos proporcionan la certeza del proceso de cómputo”, declaró Leonel Castillo, entonces presidente del Tribunal.

Los magistrados ordenaron que se abrieran los paquetes de 2 mil 873 casillas en que se registraban las causas que preveía la ley. En el recuento, Felipe Calderón perdió 12 mil 854 votos, pero López Obrador 14 mil 350. La pequeña ventaja del panista aumentó en lugar de disminuir.

López Obrador presentó dos vÍdeos en los que supuestamente exhibía a funcionarios de casilla mientras rellenaban urnas. La realidad, sin embargo, fue otra. Los vÍdeos mostraban el traslado de boletas depositadas equivocadamente a la urna correcta ante representantes de todos los partidos.

Hoy López Obrador revive las acusaciones de fraude para arremeter contra el INE. Es un peligro. Ni el INE ni el IFE han sido perfectos, pero han permitido la construcción de una democracia en un país que vivió muchas décadas bajo un régimen de partido hegemónico. El Presidente, sin embargo, quiere reconstruir ese viejo sistema. Buscará para ello controlar la elección de cuatro nuevos consejeros del INE en este 2020.

Favorito

Hoy tendrán lugar las reuniones políticas de Iowa y comenzará el proceso de selección de los candidatos presidenciales de Estados Unidos. Los apostadores, más acertados siempre que los analistas políticos, hacen favorito a Donald Trump para ganar en noviembre.— (Artículo publicado en la web del diario “Zócalo”, de Saltillo, con el encabezado “Maestro Limpio”, con cartones tomados de Twitter – 3/II/2020)

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(1) La Comisión Federal Electoral fue un órgano político dependiente de la Secretaria de Gobernación de México, que precedió al Instituto Federal Electoral y cuya función desempeñó desde 1958 hasta 1990.- (Wikipedia)