Han pasado 27 años de la visita del Papa Juan Pablo II a Yucatán, pero la memoria histórica es aún hoy muy cercana y viva


POR JOSÉ CORTAZAR NAVARRETE

“Si me preguntas si disfruté la visita del Papa, te diré que no, no tuve tiempo para eso”, dijo en algún momento en una entrevista la ex Gobernadora del Estado Dulce María Sauri Riancho, anfitriona del encuentro.

La visita a Mérida, la número tres de cinco que realizó el Santo Padre a este país, se llevó al cabo los días 11 y 12 de agosto de 1993.

La cita en Yucatán fue histórica, porque se produjo después de que el Estado Mexicano reconoció al Estado Vaticano, tras décadas de existencia de la Santa Sede y más de un siglo después de que Benito Juárez decretara la separación Iglesia-Estado.

El Palacio de Gobierno en Mérida fue la sede del encuentro entre el Papa, en su calidad de jefe de Gobierno de la Santa Sede, y el Presidente de la República, Carlos Salinas de Gortari.

En noviembre de 1992, durante la LV Legislatura federal, se modificó la Constitución para el reconocimiento de los credos y cultos religiosos en México.

Juan Pablo II ya había visitado nuestro país en dos ocasiones, y en ambas, lo había hecho como líder pastoral

En cambio, la tercera visita, en Yucatán, significó el primer encuentro oficial entre los jefes del Estado Vaticano y el del Estado Mexicano,

Fueron muy pocas horas de visita, pero el pueblo yucateco vivió momentos muy significativos porque cientos de miles de feligreses locales y venidos de muchas partes, se trasladaron desde lugares muy lejanos a este encuentro con el Santo Padre.

En esta misma condición, el arribo del Papa “Viajero” también marcó un precedente porque fue en Izamal, aquel 11 de agosto, durante la ceremonia religiosa que ofició en la explanada del convento franciscano, donde pidió perdón a los pueblos originarios de América por las atrocidades que cometieron los conquistadores religiosos, durante la fusión de las culturas europeas y americanas.

Han pasado 27 años, pero para muchos yucatecos, la presencia se mantiene.

El Papa Juan Pablo II cumplió con una apretada agenda de eventos desde su arribo a la capital meridana y durante las cerca de 29 horas que permaneció en el Estado.

La visita se había anunciado doce meses antes y para ello, los Gobiernos Federal, Estatal y municipal organizaron numerosas actividades, desde el protocolo diplomático que rodeó el encuentro de los dos mandatarios, hasta la ruta religiosa que incluyó dos eventos masivos, en Izamal y Mérida,

Asimismo, hay que destacar los recorridos en el “papamóvil” por gran parte de urbe yucateca, donde cientos de meridanos se dieron cita para ver al Papa “Peregrino”.

“La visita de Su Santidad tuvo hechos y detalles significativos.

De manera previa, en la segunda visita que realizó Juan Pablo II, a Villahermosa y Chiapas en 1990, se hicieron todos los esfuerzos posibles, por parte del Gobernador Víctor Manzanilla Schaffer para que el Papa viniera a Yucatán, pero no se logró.

Por ello, se hizo una nueva petición al Estado Vaticano, y el 22 de agosto de 1992, la Santa Sede anuncia su beneplácito por la invitación y confirma el viaje de Juan Pablo II a México para agosto de 1993.

A partir de ese momento, las cosas avanzan de manera muy rápida para completar preparativos, requerimientos y exigencias con vistas al acontecimiento.

La llegada de Juan Pablo a Yucatán tuvo tintes políticos y ríspidos.

Cuatro meses antes, el 25 de mayo en Guadalajara,  fue asesinado el Cardenal Juan Jesús PosadasOcampo, un incidente muy grave que en una primera instancia puso en riesgo el tercer periplo papal.

En Mérida, un activista político muy singular, Severino Salazar, mantenía una protesta con campesinos a las puertas de Palacio de Gobierno, y dos días antes de la visita, se encadenó a una pilastra amenazando con no retirarse sino hasta que se cumplieran sus demandas.

Se dice que, por “presión” de fuerzas federales, Severino tuvo que interrumpir unos días su protesta y “despareció” de la Plaza de Armas,

Además, estaban en puerta las elecciones estatales y eso daba origen a conflictos económicos y políticos.

El incidente de Guadalajara derivó em que la Presidencia adoptó un operativo de máxima seguridad para la visita del Papa, que incluyó la modificación de áreas y espacios en Palacio de Gobierno, el sitio seleccionado para el encuentro del líder católico y el mandatario Salinas de Gortari.

El encuentro oficial de los mandatarios se cumplió el 11 de agosto a las 10:30 horas, en el Salón de acceso al despacho del Gobernador.

Juan Pablo llegó ese día 11 de agosto por la mañana, recorrió la ciudad, y acudió y oró en la Catedral, para luego viajar en helicóptero a Izamal a oficiar la misa con las poblaciones nativas.

El Papa retornó a Mérida horas más tarde y presidió una nueva ceremonia religiosa en los terrenos de Xoclán, al Poniente de la ciudad, acto al que acudieron  millón y medio de personas, según dijeron las autoridades.

Jusn Pablo II pernoctó en el Seminario Mayor, en el rumbo de Itzimná, a donde le llevaron serenata religiosas y coros locales.

Al día siguiente, ofició una misa privada en la capilla de esa misma sede religiosa aquel 12 de agosto, y minutos más tarde emprendió el recorrido al aeropuerto para proseguir a su siguiente parada que fue, Denver, Colorado (en Estados Unidos) a un encuentro con jóvenes.

Tras 27 años, aún se cuentan cientos de anécdotas  fotos, relatos, recuerdos y evocaciones por parte de yucatecos que fueron testigos de esta trascendental visita.-  (Colaboración especial para HECHO DIGITAL / 12 – VIII – 2020)