Se requiere de la aplicación de normas, aunque pocas empresas le dedican seriedad y tiempo “distrayendo a su personal”

POR DELPUERTO HUMBERTO

El cumplimiento de los requisitos de las Normas Oficiales Mexicanas (NOM’s) editadas por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), así como por las normas de la Organización ISO, o cualquiera que se decida implementar en su empresa para mejorar los procesos internos, en los temas de Calidad (ISO 9000), Seguridad y Salud en el Trabajo (ISO 45000) o de Empresa Socialmente Responsable (RSE), tienen el propósito de reforzar las medidas que eviten daños mayores como éstos, en momentos de crisis.

Sin embargo, en muchos casos, la idea sólo es de contar con un emblema que les permita presumir ciertas características de su negocio para hacerlos brillar, sin cubrir todos los requisitos. Creen que eso es suficiente para vender, pero cuando se presentan situaciones adversas como la actual, entonces se percatan de lo importante que hubiera sido dedicarle el tiempo preciso para hacerlo de la forma correcta.

Los requisitos de ésas Normas no son complejas, pero si laboriosas en sus procesos de implementación y por eso pocas empresas le dedican seriedad y tiempo “distrayendo a su personal” para cumplir con el análisis de dichos procesos, ya que es más detallista, al tener que elaborarse procedimientos escritos o documentados que indiquen cómo deben realizarse las tareas, y además que todos los involucrados los entiendan perfectamente para practicarlo siempre del mismo modo, hasta lograr la efectividad que se desea y planea. Por eso se llama norma o standard. Este término tiene su origen en el término griego Isos, que significa igual (cómo isósceles o isométrico), y de aquí nos lleva a uniforme, norma o standard.

La pregunta importante aquí es por qué le cuesta tanto trabajo al latino cumplir con los parámetros o reglas que permiten hacer las cosas mejor? Esa es una pregunta complicada y tal vez tenga que ver con la idea de allegarse de recursos financieros fácilmente, sin reparar que ocasionan exactamente lo contrario.

Esta pandemia del coronavirus lleva a los preceptos de Carl Honoré, que pide llevemos más tranquilos nuestras vidas con su Movimiento Slow. Y, en verdad, ahora “no nos queda de otra”, como decimos los mexicanos, cuando nos preguntan qué hacemos para vivir, y respondemos, trabajar.

Como si fuera un castigo. Sin embargo, la excelente escritora brasileña, Marsha Sinetar, en su libro “Haz lo que amas y el dinero te seguirá“, sugiere que si hacemos lo que más nos gusta, disfrutaremos de cada día y así dejaremos de trabajar. Porque si nos gusta, deja de ser trabajo, y se convierte en diversión.

Así también, el excelente Master y conferencista inglés Ken Robinson, en su Videoconferencia “El Elemento” en TED, también sugiere que le dediquemos tiempo a identificar lo que hacemos mejor, para no vivir tan frustrados cada día y desarrollemos nuestro talento.

Ante tanta evidencia, ¿sabes qué le hace falta a los latinos para ser felices?

Por lo pronto, cuidemos nuestro entorno y a nuestra familia, sin salir de casa, al menos un mes más.

Hasta la siguiente.— (Colaboración de “Clima Organizacional” para HECHO DIGITAL-29/IV/2020)

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Bibliografía.

Sinetar, Marsha (2010) Haz lo que amas, y el dinero te seguirá, México, Edit. Grupo Océano.

Carl Honoré: Si queremos vivir mas profundamente…

Ken Robinson: Cómo encontrar la pasión

(*) El autor utilizó el siguiente encabezado: “Y llegó el momento de demostrar el valor de una Certificación de Empresa Socialmente Responsable (RSE)