Reparte “bendiciones” colocando anuncios espectaculares en Cancún y céntricos puntos de la capital yucateca de Mérida, mas es necesario conocerlo más a fondo y saber si sus propósitos son sinceros, que nada se oculta detrás de ellos

La historia de un cubano que un buen día decide repartir “amor y paz” colocando anuncios espectaculares en céntricos puntos de la capital yucateca de Mérida es bastante bonita como para ser cierta.

Con siete palabras (amor, patria, unidad, motivación, pan, vino y prosperidad), y un mensaje central que se resume con el vocablo “Bendiciones”, el cubano “Rogelio Enrique” se dice apolítico (¿y libre de ambiciones?)

Sin embargo, como a estas alturas del partido “nadie da un paso sin huarache”, es oportuno parar las orejas y no perder de vista a este sedicente antillano acerca de sus verdaderos propósitos.

Por de pronto, “Rogelio Enrique” debe responder varias preguntas sobre su “original” campaña publicitaria (de alguna manera hay que llamarla). A saber:

1)      ¿Cuántos espectaculares ha colocado en calles y cruceros de Mérida y Cancún?

2)      ¿Cuánto le ha costado la impresión de sus carteles y la renta de los espacios para colocarlos?

3)      ¿Cuánto tiempo va a durar esta “original” campaña publicitaria

4)      ¿Cuál es el costo de la “original” campaña y de dónde provienen los recursos?

5)      ¿Desde cuándo (mencionar fecha concreta y datos fidedignos) y por qué comenzó a tener ese afecto por los habitantes del Sureste.

6)      ¿Incluye su mensaje alguna ayuda en especie o petición de donativo?

En esta época donde abundan los vendedores de ilusiones y de los practicantes de nuevas religiones que “ofrecen” el paraíso a creyentes “vulnerables” y escépticos respecto de la fe que han profesado sus padres y abuelos, hay que estar prevenidos ante ofertas que se resumen en “más de lo mismo”.

Es muy fácil dejar a “Pedro” (por poner nombre a un extraño) que entre a nuestra casa, pero si no hay el cuidado adecuada puede llegar no sólo a la “cocina” sino al mismo “patio” con costosas consecuencia.

La inseguridad que se vive en el país nos obliga a ser muy cuidadosos, sobre todo en nuestras relaciones con gente que nunca hemos visto.

En síntesis, no se trata de condenar a “Rogelio Enrique” sino sólo de conocerlo más a fondo y saber si sus propósitos son sinceros.

No hay que olvidar el refrán que reza que “el camino al infierno está empedrado de las mejores intenciones.— (Enfoque editorial de HECHO DIGITAL – 09/I/2020)

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A continuación, la nota de “Diario de Yucatán”, publicada el pasado 4 de enero, que provocó el anterior Enfoque:

“Hace unos días, llamó la atención de los yucatecos la aparición de anuncios espectaculares en las orillas de las carreteras federales y en avenidas de Mérida con un mensaje “extraño”. Ahora, el autor de la publicidad cubana dio su explicación.

“Rogelio Enrique es el hombre tras los anuncios, tiene ciudadanía cubana y durante cinco años ha viajado por varias partes del mundo.

“Luego de ver los anuncios, algunos comentaron que eran parte de la Orden Illuminati, por esa razón el ciudadano narró al Diario el verdadero propósito de su mensaje.

“¿Cuál es la intención de los carteles en Mérida? ´Contraté uno hace algunos meses y lo puse frente a la plaza de Galerías, busqué el lugar más visible y céntrico posible sólo con la intención de enviar bendiciones para todos, una bendición silenciosa, discreta ‘ab imo pectore’ (desde el fondo de mi corazón) nada más. Sólo con la energía de los símbolos y mucho amor para todo el estado de Yucatán y para mi terruño, mi patria, mi país, mi nación, Cuba´.

“Rogelio destacó que después se le ocurrió poner más con la misma intención, incluyendo sus redes sociales y número de teléfono; ´solo para bendecir y desear cosas buenas para todos´.

“El pesimista se queja del viento; el optimista espera que cambie; el realista ajusta las velas, el amor lo es todo”, se lee en uno de los carteles.

“De fondo se aprecia la bandera de Cuba, es un triángulo rojo con franjas azules y blancas. Las manos simbolizan paz, unidad y tienen un escudo que llevan hacia el centro, lugar en el que va la estrella de la bandera cubana.

“Ahí también se aprecian dos islas de Cuba, que se doblan y forman la silueta del elefante, un animal que no se deja vencer, símbolo de sabiduría, suerte y lealtad.

“El triángulo equilátero tiene adentro el ojo de horus (representación del conocimiento, la iluminación y la visión, la armonía, la divinidad, la proporción y protección).

“Asimismo se añaden 7 bendiciones; ´son 7 cosas que quiero para mi país y me gustarían para todo el mundo, pero en el caso singular nuestro, son una emergencia´.

“La primera que mencionó es el amor; ´sin amor no hay nada, es lo más importante del mundo. El amor es magia y es la más poderosa del universo, eleva, transmuta, expande y reconecta (…)´, añadió.

“La segunda es la patria de los cubanos, la que siente dividida por las constantes migraciones.

“¿Por qué Mérida y Cancún para esta publicidad?

“El hombre recalcó que ha viajado en muchos lugares, pero que no todos lo han atrapado y está decidido a seguir en Mérida por su gente y porque, de alguna manera, se siente cerca de su casa, Cuba.  

“El mensaje que quiso transmitir Rogelio Enrique no es tan complicado.

 “Es de paz, amor, unidad, que nosotros como hombres y seres humanos que somos nos dividen muchas cosas, pero hay un denominador común, que es el amor que a toda la humanidad nos une. Nosotros los cubanos no podemos seguir clasificándonos ni caracterizándonos en cubanos de afuera, cubanos de adentro, cubanos comunistas, anticomunistas, revolucionarios, contrarevolucionarios (…) “Que todos unidos podemos hacer a la isla próspera, una nueva nación cubana”.