Pese a estar ante un Gobierno que tiró la economía a cero y aumentó la escandalosa inseguridad: Encuesta demoledora

POR PABLO HIRIART

Conozco hombres y mujeres que echaron por la borda su carrera política porque se enamoraron de la persona equivocada y sólo despertaron de su error cuando ya todo estaba destruido.

Lo mismo suele ocurrir en las sociedades que se enamoran del populismo.

Van sobre una nube de algodón hasta que caen de bruces en la realidad, y resulta prácticamente imposible levantarse y volver a caminar, despacio, pero con seguridad y en la dirección correcta.

 Así vamos en México, en volandas sobre los brazos del populismo.

La encuesta publicada hace dos semanas en El Financiero es demoledora para la oposición y enciende todas las alarmas: Si las elecciones federales fueran hoy, Morena refrendaría de calle su mayoría absoluta en la Cámara de Diputados.

“Falta mucho para el 2021” dicen con cierta displicencia dirigentes opositores, pero sus cuentas son demasiado alegres: estamos a días de empezar el 2020 y a mitad de año se abre el proceso electoral para las elecciones intermedias.

El panorama para la oposición es desolador, pues sus números son los peores de este siglo. Por este camino los van a aplastar.

Acción Nacional tiene una intención de voto de 12 por ciento y el PRI nueve por ciento. Morena, en cambio, cuenta con 36 por ciento de la votación asegurada.

Como es de rigor en las encuestas, los indecisos se reparten de forma proporcional entre las opciones y el resultado, en este caso, es una aplanadora de nombre Morena.

Increíble que ante un Gobierno que tiró la economía a cero, aumentó la escandalosa inseguridad, y con un partido que actúa como si en él vivieran bandas rivales, la oposición no haya tenido capacidad de atraer a nadie.

El Ejecutivo tiene un vocero extraordinario, López Obrador, pero los resultados del Gobierno son negativos y Morena es un barco de piratas en el que navegan corsarios que se odian entre sí.

Se les cayó la producción manufacturera, la industria de la construcción, la minería, la creación de empleos, el gasto público, la atención a la salud… y no pasa nada. ¿La oposición?

No hay oposición, salvo en ocasiones concretas en la Cámara de Diputados y en el Senado, pero está desarticulada y las dirigencias nacionales de los partidos han brillado por su ausencia.

¿Cómo es posible que no puedan parar a ese grupo gangsteril que es Morena?

Porque no tienen estrategia y muchos, en ambos partidos, arrastran un historial que los invita a guardar prudente silencio ante las tropelías de Morena y los fracasos del gobierno.

Los empresarios están aterrados y se entiende –aunque no se justifica–, pues tienen mucho que perder. No basta con haber actuado de manera correcta cuando un juez de consigna, un testigo protegido o una presunción los puede hundir a ellos con todo y patrimonio.

Así es el populismo: arbitrario y despótico.

Felipe Calderón asomó la cabeza con un nuevo partido que podría cobrar fuerza, y le cayó el Estado encima, con todo y su prensa hipócrita, para hacerlo pedazos y que no se vuelva a levantar.

A los gobernadores panistas los acusan de la violencia en sus Estados, cuando la federación tiene como estrategia dejar hacer y dejar pasar a las bandas criminales.

Para el PRI tienen el filo del hacha al alcance de su cuello. Una justicia retorcida que mantiene en prisión a Rosario Robles antes de que inicie su juicio: así les puede ir si desobedecen a papá gobierno, es el mensaje.

A la gente humilde le dan dinero para sus gastos, pero le recortan en salud, buena educación, caminos y programas para producir. Siempre serán clientelas cautivas.

Ese es el populismo. Un hueso duro de roer.

Son tiempos difíciles, pero lo serán mucho más si Morena se vuelve a alzar con la mayoría en la Cámara de Diputados y en las 14 gubernaturas que estarán en juego en 2021.

La oposición está, en los primeros meses del año que viene, obligada a trazar una estrategia que muestre a Morena como lo que es: Un partido cuyos miembros se disputan a balazos los cargos en las asambleas. Y el motín, es por el botín.

El electorado le huye a los partidos que tienen pleitos internos. Sólo tienen que exhibirlos, y no lo hacen.

Morena es un partido que no puede elegir dirigentes porque su presidenta dice que el padrón fue manipulado por grupos mafiosos en su interior. Y es verdad.

¿No los van a denunciar, por los cargos que ellos mismos se imputan?

El tiempo sigue su curso y el PAN está anclado en 12 puntos, el PRI en nueve, y el partido que estancó la economía, el empleo, y se le salió de control la violencia porque dio carta blanca a los delincuentes, goza de una mayoría avasalladora.

Y para el próximo año ese partido-gobierno dispondrá de 300 mil millones de pesos para repartir en programas sociales.

El resultado del 2021 se labrará en 2020. Veremos si despierta y se une la oposición, o si será el año de consolidación de la mediocridad y el autoritarismo populista.

Pie de página.- Punto final a las columnas políticas este año. A partir del lunes y hasta el 31 de diciembre columnas sobre algunos de los libros que más me gustaron este año. De cualquier manera, feliz Año Nuevo. A disfrutar a nuestros seres queridos y que la Navidad haga llover esperanzas en la milpa de cada uno de ustedes. Nos reencontramos el lunes 6 de enero.— (Tema de la columna “Uso de Razón”, publicado en la web del diario “El Financiero”, de CDMX, con el encabezado “El populismo es un hueso duro de roer” – 20/XII/2019)