Usada como respuesta generalizada a requerimientos de información: Lógico sospechosismo de comunicadores



La desconfianza, como modo de respuesta generalizada del Gobierno Federal,  parece estar detrás de todo intento periodístico por saber un poco más de las actividades y el funcionamiento del personal que rodea al Presidente Andrés Manuel López Obrador.

Y el sospechosismo es la inevitable respuesta del periodista ante tanta traba, ante tanta negativa de la oficina presidencial para atender solicitudes de los comunicadores.

Por ejemplo –menciona la columna “Bajo Reserva”, del diario capitalino “El Universal”–, si un reportero solicita los documentos de alguna encuesta que haya manejado el Presidente en la mañanera, nadie sabe dónde están.

El desorden para que alguna vez no sea atendida esta solicitud es comprensible, pero cuando el mismo silencio o la misma respuesta del “no sabemos” se repite, es lógico que el sospechosismo aflore.

Entonces, el comunicador supone que quizás el Presidente esté faltando a la verdad o quizás esté abordando asuntos sin fundamento o comprobación.

Bueno, para comprobar esa respuesta persistente del “no sabemos”, hay comunicadores que han tirado “barrepiés” al Gobierno, o sea, formulan preguntas cuya repuesta ya es sabida pero que el equipo del Presidente dice desconocer.

Un ejemplo de esto último ocurrió cuando alguien solicitó a Presidencia el nombre, cargo y sueldo de la traductora que asistió a López Obrador en su visita de julio pasado a Washington para entrevistarse con Donald Trump.

Aunque el “no sabemos” se repitió, parte de la respuesta ya era conocida. La traductora se llama Lilia Rubio y lleva varios sexenios, desde Ernesto Zedillo (1994-2000), atendiendo a Presidentes que visitan la capital de EU.

La elegante respuesta a lo fifí, “salpicada” con lenguaje diplomático, fue que “no localizaron evidencia documental que atienda el requerimiento del solicitante.

Como un forma de comprobar que sobra razón a los sospechosistas, HECHO DIGITAL recurrió a sitios de Internet, como la página web “Verificado”, especializados en investigar cuánto de verdadero y cuánto de falso se dice en la mañanera.

“Verificado” descubrió, por ejemplo, que 56 por ciento del contenido de las mañaneras, entre los meses de diciembre de 2018 a septiembre de 2019, son mentira o una verdad a medias.

En el análisis acumulado del citado periodo se han encontrado 389 frases sujetas a comprobación, de las que:

♦  158 son verdaderas

♦  125 son engañosas

♦  94 son falsas

♦  12 están pendientes de una mayor investigación

Esto responde afirmativamente a las percepciones de los sospechosistas.- (Análisis de Hecho Digital)



 | HECHO DIGITAL | CDMX | 22 – XI – 2020 |