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Cambiar de Pontífice “no sería una catástrofe”: Se refiere con dureza a quienes «se llaman tradicionales, pero no lo son»



Viendo a un Papa trabajoso, confinado durante la mayor parte de sus actos públicos a una silla de ruedas, es inevitable preguntarle al Vicario de Cristo qué tan cerca está su renuncia.

Y el Papa Francisco. sincero, realista, admite: “No creo que pueda seguir a este ritmo”.

Asimismo, a su juicio, cree que cambiar de Papa “no sería una catástrofe”

Añadió que “no sería algo extraño” seguir el ejemplo de su predecesor, Benedicto XVI, de 95 años –diez años más que él–, quien renunció en 2013 al trono de Pedro porque le “faltaban las fuerzas” para seguir gobernando la milenaria institución.

En entrevista reciente, Francisco aseguró que en caso de renunciar, le gustaría mantener el título de Obispo Emérito de Roma y confesar a los fieles dentro de una basílica romana. Con estas declaraciones el Papa subrayaba su buen estado de salud mental.

En Canadá –observa un despacho del portal “Uno TV Noticias”–, en varias ocasiones el Papa tuvo que agarrarse de los brazos de un asistente para levantarse de su silla de ruedas, y se le veía notablemente agotado.

Sin embargo, el Pontífice argentino Jorge Mario Bergoglio considera que este no es el momento de renunciar.

Con la profunda religiosidad que caracteriza a todos los Papas, pero más a un jesuita forjado como “soldado de Cristo”, Monseñor Bergoglio prefiere dejar la decisión de renunciar en manos de Dios: «Si el Señor te dice que continúes, continúa. Si el Señor te dice que te apartes, te apartas (…) El Señor puede decirme que renuncie, es el Señor el que manda».

Así habló el jefe de la Iglesia Católica durante la habitual rueda de prensa que realiza al regresar a Roma después de cada gira al extranjero.

 

El Santo Padre, que estuvo en Canadá en días pasados, insinuó que después de este periplo debe bajar el ritmo de actividades o plantearse dimitir.

Si pensara en renunciar, dijo con una pasmosa serenidad –con su humildad proverbial–, podría hacerlo “pasado mañana”.

“De momento”, sin embargo, “no cambia nada, pero ya veremos lo que me dice la pierna”;

El Papa ha pospuesto la idea de operarse de la rodilla, por temor a las secuelas de la anestesia, ya que sufrió mucho con la de julio de 2021 –“me sometieron a seis horas de anestesia y todavía hay rastros”– para su operación de colon.

Al respecto, el Pontífice explicó: “Tengo que preservarme un poco para poder servir a la Iglesia o decidir dar un paso al costado”.

De lo que nadie duda es que Francisco está preparando la iglesia del futuro y entre sus elegidos probablemente se encuentra su sucesor.

Al respecto, se recordó que el próximo 27 de agosto se realizará el Consistorio en el que asumirán como Cardenales 21 obispos, de los cuales 16 podrán participar en el Cónclave que elegirá al próximo Pontífice.

Así, el Colegio de Cardenales estará compuesto por 132 prelados con derecho de voto, la mayoría designados por Francisco, y quienes decidirán el futuro de la Iglesia y a su sustituto en caso de muerte o renuncia.

Francisco recordó que todavía tiene viajes pendientes, como por ejemplo a Ucrania, para el cual aún no hay una fecha.

También mencionó Kazajistán, «un viaje tranquilo, sin muchos desplazamientos», que podría tener lugar a mediados de septiembre próximo, para asistir a un congreso de religiones.

«Tengo que ir a Sudán del Sur, antes que al Congo, […] luego al Congo, pero eso será el año que viene, porque es la temporada de lluvias», dijo.

El Congo y Sudán del Sur son dos destinos que el Papa tuvo que cancelar a causa de su rodilla –aparte padece de ciática– a principios de este mes de julio.

Por otra parte, el Papa respondió a una pregunta sobre las actas de un congreso de la Academia Pontificia para la Vida, en las cuales los teólogos habían planteado la posibilidad de la anticoncepción.

«Debemos ser claros: quienes celebraron este congreso cumplieron con su deber porque buscaban avanzar en la doctrina», dijo.

Para el Pontífice argentino, «el dogma, la moral, está siempre en un camino de desarrollo» y «el deber de los teólogos es la investigación, la reflexión teológica».

Entonces, añadió, corresponderá al magisterio decir «no», y «ayudar a comprender los límites».

De paso, el Papa apuntó a quienes «se llaman tradicionales, pero no lo son». Mientras que la tradición es «la fe viva de los muertos», estos «retrógrados» tienen «la fe muerta de los vivos», dijo.

Y sobre su viaje a Canadá, que pretendía ser una peregrinación penitencial a los pueblos indígenas oprimidos en los internados, el Papa explicó que no había utilizado la palabra «genocidio» –esperada por muchos– porque «no se le había ocurrido».

Sin embargo, se justificó, «describí el genocidio, […] lo condené», declarando, sin vacilar: «es verdad, es un genocidio».

Sobre la «Doctrina del Descubrimiento», que algunos indígenas piden a la Iglesia que derogue, el Pontífice señaló que sigue siendo relevante en las «colonizaciones ideológicas de hoy».

«Siempre ha existido este peligro. O mejor dicho, esa mentalidad de que somos superiores y que los indígenas no cuentan», lamentó, citando a los organismos internacionales que «ponen incluso condiciones legislativas y colonialistas» para conceder créditos a determinados países.

ROMA, ITALIA

30 de Julio de 2022

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