Aferrado a su política de no golpear a Estados Unidos “ni con el pétalo de una rosa”, el Presidente Andrés Manuel López Obrador negó una vez más que haya confrontación con Estados Unidos.

Al estilo de los simuladores mexicanos, ese ejército empeñado en dar una impresión muy alejada a la verdadera, AMLO pintó este viernes 6 de diciembre un panorama color de rosa en los nexos con EU.

“Es muy buena la relación con EU” y “no hay confrontación con el Gobierno de Trump” son dos conceptos que manejó el mandatario en su conferencia de prensa matutina.

No niega López Obrador que haya “puntos de vista diferentes”, porque a final de cuentas “hay entendimiento, hay respeto”.

Aunque no hubo información detallada de la plática con el procurador estadounidense en la capital mexicana este jueves, López Obrador insiste en que “fue buena la reunión”.

Esa relación, compleja y desigual, parece manejarla AMLO de una forma similar a la estrategia futbolística del contragolpe, que consiste en dejar que el adversario dé el primer golpe antes de actuar.

La diferencia es que Trump dará, más que un “primer golpe”, un mazazo brutal, al comenzar a discutir medidas injerencistas una vez que catalogue a los cárteles de la droga como grupos terroristas.

Y así, EU no dará un “primer golpe” sino obtendrá un triunfo contundente, aunque sea parcial, en perjuicio de la soberanía mexicana.

Esto sería algo imperdonable, con ese sello inconfundible de “golpe dado ni Dios lo quita”.

Es en este aspecto en que la lógica indica que México requiere en estos momentos de un Gobierno más firme y decidido y menos complaciente y condescendiente.

La política del “no pasa nada” equivale a combatir el ataque de un tigre con una andanada de flores.— (Redacción de HECHO DIGITAL con información tomada de la web del diario Zócalo – 6/XII/2019)