Dice el presidente del Consejo Coordinador Empresarial a Andrés Manuel López Obrador en una carta privada

POR CARLOS LORET DE MOLA

“Lo que usted me está pidiendo, señor Presidente, es violar la ley, y por principios, no lo voy a hacer”.

En esa línea se puede resumir la carta privada que mandó el presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Carlos Salazar Lomelín, al Primer Mandatario mexicano, Andrés Manuel López Obrador, a cuyo contenido tuve acceso y que acabo de leer íntegramente en el noticiario a mi cargo en W Radio.

Es una carta que exhibe la escalada en la confrontación entre el Presidente de México y los empresarios del país. Salazar Lomelín se había mantenido como un líder empresarial muy cercano al presidente AMLO, pero en la carta acusa las “diferencias profundas en las formas” que tiene con el Presidente al grado de “afectar la confianza que yo pensaba habíamos construido”.

Salazar Lomelín escribe a López Obrador: “Recibo con asombro una carta en donde usted me pide ayuda para cobrar supuestos adeudos de compañías al Servicio de Administración Tributaria. Eso escapa a mis atribuciones y representaría una violación de la ley que, por principio personal, no puedo hacer”.

Le señala que él no es político, que no tiene otra aspiración que ayudar a México y que ojalá pudieran conjuntamente echar a andar un plan de tres meses para reactivar la economía frente a la amenaza de la pandemia.

La historia de esta breve comunicación epistolar surgió el 9 de abril de este año, cuando en su conferencia mañanera el presidente AMLO reveló que había enviado una carta a Salazar Lomelín para señalarle cuáles eran las 15 empresas que más debían dinero de sus impuestos, y que le ayudara a cobrarles.

Esa carta fue el clímax de un creciente desencuentro entre empresarios y el Presidente de México. Desde que llegó al poder, López Obrador ha sido internacionalmente percibido como adverso a la inversión privada.

Sus declaraciones, su estilo autoritario y no pocas decisiones de política pública han generado desconfianza entre empresarios, inversionistas y analistas, y esto se ha reflejado en una baja notable en las calificaciones crediticias a México, una sistemática salida de capitales, un desplome de la inversión privada en el país y una notable incertidumbre en los mercados. Todo eso, antes del coronavirus.

Sin embargo, parecía que no todos los puentes estaban rotos. Y uno era Carlos Salazar Lomelín, líder del CCE. Ha gozado durante el sexenio de mucho acceso a Palacio Nacional y no pocas veces el Presidente lo ha elogiado públicamente.

Sin embargo, recibía crecientes críticas de su gremio por su tono suave y su actitud dócil hacia un Presidente hostil a la Iniciativa Privada. Este año, conforme México acentuaba su ruta hacia la recesión (reitero: antes del coronavirus), Salazar empezó a endurecer el tono hacia las políticas del Presidente.

Y en eso llegó la pandemia. Frente a la prácticamente nula estrategia de defensa económica del presidente AMLO (sus apoyos no suman ni 1% del PIB mexicano, cuando hasta Perú ha puesto 7% de su PIB sobre la mesa), empezó un choque entre los dos otrora aliados.

El líder empresarial exigió más medidas, tomarse en serio el tamaño del desastre económico que acarreará la pandemia. El presidente AMLO respondió mandándole una carta privada. El texto exacto no se conoce, pero López Obrador dijo que en ella le adjuntaba el listado de 15 consorcios que deben 50 mil millones de pesos de impuestos, para que le ayudara a cobrárselos, una manera de culpar al empresariado de no ser solidario y trasladarle el costo político de las dificultades económicas.

Eso fue el 9 de abril. Unos días después Carlos Salazar Lomelín reveló que había contestado también en una carta privada al Presidente, negándose respetuosamente a su decisión. Tuve acceso al texto íntegro de esa carta.

Su tono es revelador del estado de cosas entre el sector productivo mexicano y el Gobierno federal. Consulté al líder empresarial, quien declinó comentar el asunto. En una entrevista días antes de que yo tuviera el texto en mis manos, me dijo que quería mantener el carácter privado de la comunicación.— (Artículo publicado en el portal del diario “Zócalo”, de Saltillo – 2I/IV/2020)