Él mismo ha sido el encargado de anunciar que lo que diga carece de verdad y no es digno de confianza

POR MANUEL LÓPEZ SAN MARTÍN

Si no fuera porque se trata de un asunto de vidas, lo de Hugo López-Gatell sería hasta simpático.

Las constantes contradicciones, las falsas estimaciones y las incontables mentiras, rebasan el terreno de la anécdota, porque lo que ha hecho el subsecretario de Salud no solo es de una ligereza notable, sino que raya en lo irresponsable.

Por ese inocultable fracaso en el manejo de la pandemia en México, lo han hecho a un lado. Tarde, y en plena reapertura, pero ha sido acotado y deslegitimado en su actuar.

Y, por increíble que parezca, ha sido él mismo el encargado de anunciar que lo que diga carece de verdad y no es digno de confianza.

El pasado viernes, convertido en geógrafo, se rehusó a seguir hablando de picos en la curva de COVID–19.

Cartón tomado de Twitter

Él, que horas antes en una entrevista con EFE pronosticaba que ahora sí, el pico de los contagios llegaría “la próxima semana”, dejó de lado los términos epidemiológicos, para centrarse en la orografía.

“Ya lo del pico, y la fecha del pico, y que, si esto es el Himalaya, ya no tiene mucho sentido que hablemos de eso (…) efectivamente me gustó esta metáfora de la cordillera: es como si fuera una cordillera: hay montañas, ¿no?”, dijo sepultando la conversación sobre el pico, que él mismo alimentó.

López-Gatell fue quien decretó el inicio del aplanamiento de la curva el 20 de abril. Él mismo aseguró después que el pico se daría entre el 6 y 8 de mayo, para luego afirmar que sería a mediados de junio. Otro bandazo.

La lección de geografía fue el acto previo al homenaje que rindió a Cantinflas reconociendo que su semáforo y los parámetros para la reapertura, estaban mal.

“Hay que conectar lo que ya se dijo con lo que no se ha dicho. El criterio de la semana pasada era uno, pero nos dimos cuenta… y retiramos el criterio que teníamos antes y ahora tenemos otro”, señaló de forma atropellada.

El jueves pasado la subsecretaría mostraba 31 de 32 entidades pintadas en rojo; 24 horas después 16 ya eran naranja.

A mediados de mayo aseguró que, si uno de los cuatro indicadores considerados para definir el color del semáforo estaba en rojo, todo el estado permanecería así. El viernes eso cambió.

“En estimaciones previas no le dábamos tanto peso a la ocupación hospitalaria. Hoy le estamos dando 50%, a las tendencias epidémicas 20% a cada una y al porcentaje de positividad un 10%”, dijo.

Cartón tomado de Twitter

La realidad es que se vio forzado a redibujar su mapa, porque más de una docena de Estados ya había anunciado que a partir de hoy comenzarían su proceso de reapertura.

Lo rebasaron. Sus datos, hace rato dejaron de ser confiables. Ha fallado reportándolo todo: Contagios, estimando muertes, calculando picos, definiéndose sobre el cubrebocas… en los hechos, está relegado.

Es mejor que sea desplazado de la toma de decisiones; que solo sea vocero de las decisiones de alguien más. Ya ha hecho demasiado daño.

El confinamiento a rajatabla al que nos condujo no solo no fue estratégico ni inteligente; destruyó la economía, dejó a millones sin empleo y quebró a miles de empresas.— (Tema de la columna “Definiciones”, publicado en el portal del diario “El Heraldo” de México, de CDMX / Cartón de portada, tomado de Twitter / 15-VI-2020)