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POR HECHO DIGITAL

Si nuestra misión en esta vida fuera trascender y ser una persona inolvidable, el epitafio adecuado para Manuel “El Loco” Valdés habría sido: “Gracias por haberme permitido descansar en paz”.

Hoy que este simpar artista se ha marchado, a los 89 años de edad, empezamos a entender muchas cosas.

Como, por ejemplo, haber hecho lo más difícil en la vida: Llevar la alegría en las entrañas siempre que la salud se lo permitió.

Y esto, desde luego, sólo puede lograrlo un comediante “loco”, de acuerdo con la definición de que lo cómico es la ruptura del equilibrio.

Luego entonces, hay que estar desequilibrado para ser cómico.

Y, en efecto, algo de esto es cierto, porque “El Loco” Valdés siempre fue diferente, al comportarse y actuar “en sentido contrario a la vida normal”.

Y no sólo eso: Muy tarde entendimos que la comicidad era la mejor barrera del comediante para “esconder” su intimidad.

Supimos muchas cosas de “El Loco” Valdés –de sus amores y de su locuaz carácter, entre otras–, pero muy pocas de ese “alter ego” que lo convirtió en una fábrica perenne y virtual del humor.

Parecía tan real y extrovertido que no había necesidad de preguntar por qué le decían “El Loco”, puesto que uno daba por un hecho que la “locura” la llevaba en los genes.

Ahora que ha muerto, para desventura de los que desternillaron de risa con sus chistes y poses, surgieron al menos dos rumores acerca del porqué de su sobrenombre.


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Una familia de cómicos, Tin Tan (Germán Valdés), Don Ramón (Ramón Valdés), El Loco (Manuel Vadés) y El Ratón (Antonio Valdés). La vida de Germán Valdés como pachuco comenzó en la estación de radio La XEJ de Ciudad Juárez a los 19 años. Un día, mientras arreglaba los cables, el joven, bromeando y pensando que nadie estaba escuchándolo, imitó al cantante mexicano de boleros Agustín Lara. Este gesto inocente impresionó a su jefe y fue el trampolín en la entrada de Valdés en las ondas con el personaje de Topillo Tapas. Y en el programa de radio diario titulado El Barco de la ilusión, Germán cantó e hizo imitaciones mezclando inglés y español, el famoso spanglish. . . . #TinTan #CineMexicano #DonRamon #elchavo #ElChavodel8 #pachuco #Spanglish #mexico🇲🇽 #Mexico

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–Uno, que porque era el más irreverente y bromista de los doce hermanos Valdés Castillo, que nacieron en un espacio de casi 20 años, en Ciudad Juárez, Chihuahua.

No es muy fiable esta versión, porque Germán, que le llevaba 16 años, tenía “en las alforjas” tanta comicidad como él. Tanto así que ha pasado a la historia como uno de los mejores humoristas mexicanos de todos los tiempos.

Cuando descollaba “Tin Tan”, también incursionó en el cine otro hermano, Antonio, “El Ratón”, quien participó, entre otras cintas, en “Las mil y una noches (1958), “Tintansón Crusoe (1965) y “Refifí entre las mujeres (1958).

“El Ratón” también intervino en la TV en los programas “Operación Ja Ja”, “Variedades de Mediodía” y “Puro Loco” y en fecha más reciente, en la temporada 4 de “Club de Cuervos”, en 2019.

“El Ratón: cumplió 90 años de edad en este 2020.

Quien se “reveló” a lo último fue Ramón –siete años mayor que Manuel–, el personaje inolvidable del mismo nombre en la serie televisiva “El Chavo del Ocho.

“Don Ramón” siempre trabajó al lado de “El Chavo”.

  • La otra versión es que le decían así por ‘hacerse el loco’ a la hora de reconocer a mujeres con las que salía y luego no llamaba.

Es posible esto último porque creemos que ha sido “El Loco” con más mujeres en su haber.

Con las cinco que se le conocen por haber sido sus más asiduas acompañantes procreó doce hijos, de los que sobreviven 9.

Pocos saben que siendo testigo del gran éxito de su hermano Germán, “El Loco” incursionó en el mundo del espectáculo como bailarín de conjunto.

Y también, siguiendo los pasos de “Tin Tan”, fue actor de cine. Se asegura que participó en más de 50 películas –otros dicen que en 60–, pero ninguna que haya dejado huella.

Y es que así como el cine fue el medio que encumbró a “Tin Tan”, la televisión hizo lo propio con “El Loco”, tal vez por su gran capacidad de improvisación y a que no había antecedentes de programas cómicos en la pantalla chica, sino breves espacios de humor.

Además, “El Loco” coincidió con guionistas –escritores humorísticos de gran valía–, como Mauricio Kleiff y Marco Antonio Flota, entre otros.

Así se formó un trío inolvidable en el cual se combinó la “seriedad” de Héctor Lechuga, el gesto adusto de  Alejandro Suárez y la locuacidad de Manuel en el programa “Ensalada de Locos”.

También condujo otros dos programas muy recordados, “El show del Loco Valdés” y “Variedades de media noche”, que convirtieron al ahora fallecido en el rey de la comedia nocturna en los años 70 y parte de los años 80.

A estos programas se debe el desarrollo de otros, con el tiempo, como “La Parodia”, al ensayar con personajes de antaño, como pasó en el sketch “Las hermanitas Mibanco”, una de las formas de recordar a Sara García y Prudencia Grifel en la película “Las Señoritas Vivanco”.

La televisión, reflejo de una moda con caducidad definida, fue desplazando al “Loco”, que debió refugiarse en los últimos años en centros noctumos, presentaciones personales y el teatro (en este último, con largas temporadas en obras como “El Tenorio Cómico”).

A la televisión sólo regresó para actuar en algunas telenovelas

A los tres del póker de artistas que surgió en la familia Valdés-Castillo los mató el cáncer: De páncreas a Germán, de estómago a “Don Ramón” y de cerebro (otros dicen que fue de piel) a “El Loco”.

Los supersticiosos ya dicen que Juan Gabriel (fallecido otro 28 de agosto, el de 2016) “vino a buscar! a “El Loco”.


| HECHO DIGITAL | CDMX | 30 – VIII – 2020 |

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