Comisión de Seguridad y Salud tendrá una mayor exigencia y responsabilidad en sus funciones: Evitar contagios, crucial

POR DELPUERTO HUMBERTO

En estos breves momentos de especial atención a mi entorno…Percibo que ya todo cambió.

Y, en efecto, ya todo cambió en este 2020.

Estoy aprendiendo a percibir las cosas materiales que nos rodean, pero, sobre todo, lo más valioso que tenemos y que no es visible: Los sentimientos, el cariño y las palabras de amor de los nuestros y las muestras de amistad y comprensión en esos frecuentes mensajes que recibimos a diario de los fraternales amigos.

Percibo que todos quisieran dejar atrás el encierro, porque extrañan la cercanía física con sus demás seres queridos, así como los trabajos y oficios que se están alejando cada día más, pero los limita lo peligroso del virus que ha dejado enfermos y demasiados cuerpos en todo su amplio camino.

Apreciemos que nuestros cuerpos físicos están rodeados de emociones, que si algún motivo nos anima a seguir adelante es la idea de tener “algo por realizar o alguien a quien ver”, como decía el Dr. Frankl, y que nos hacen felices las palabras de aliento y reconocimiento, ya que no “sólo de pan vive el hombre”, sino de las muestras de cariño y esas palabras mágicas de amor que a veces tan espontáneamente recibimos.

Por ello, sigamos adelante, seamos pacientes y aprovechemos este tiempo para pensar cómo reinventar nuestras tareas cuando regresemos, porque ya no será igual como cuando nos refugiamos en casa. Ya todo cambió.

Ya nada será igual, tendremos que adaptarnos a vivir de otra forma y quizá no sea por corto tiempo. Para salir a la calle, tendremos que conservar la distancia social con nuestros semejantes, con dos metros al menos, usaremos cubrebocas, gorras o sombreros, guantes para manipular productos, cajeros y efectivo, y lentes para proteger la vista, cuando menos.

Aunque en las empresas ya existe la obligación laboral de integrar una Comisión de Seguridad y Salud que proteja a los colaboradores y clientes, ahora tendrá una mayor exigencia y responsabilidad en sus funciones.

En los establecimientos públicos deberán ser más cuidadosos con sus clientes para no ser culpados o demandados por haber sido culpables de un supuesto contagio, como los restaurantes, cines o estadios deportivos, cuando se autorice parcialmente su apertura.

En los hogares deberán implantarse procesos rigurosos similares, aunque suene exagerado, para evitar contagios innecesarios e inesperados, en especial de gente que en algún momento les visite o les entregue alimentos, (pizzas o despensas) de casas comerciales o familiares y amigos.

En las oficinas la limpieza deberá ser muy exigente para aplicar reglas similares para protegerse y usar de forma continua desinfectantes, cloro, gel antibacterial y productos biodegradables, que permitan cierto grado de seguridad y salud en su entorno.

En estos breves momentos de especial atención a mi entorno…percibo que ya todo cambió.

Hasta la próxima y recuerda que siempre habrá una luz en medio de la tormenta, sólo hay que estar atento para encontrarla.— (Colaboración de “Clima Organizacional” para HECHO DIGITAL/ 15-V-2020)