Por el afán de concentrar todo el poder en su persona: Lo que persigue la “mañanera” es impedir la opinión de los demás

POR MACARIO SCHETTINO

En los últimos meses de la administración Peña Nieto, miembros del equipo de López Obrador tomaron control de Pemex, y exigieron que se cancelaran las importaciones de crudo ligero, y se redujeran las de gasolina para el fin de 2018, porque consideraban que se trataba de un elemento más en el debilitamiento de la empresa. El resultado fue que para mediados de diciembre de ese año, se agotaban las reservas de gasolina disponibles en el país. No había manera de conseguir el combustible, y tendrían que reconocer que se habían equivocado.

No fue así. López Obrador anunció que estaban luchando contra el robo de combustible, y por esa razón no habría suficiente gasolina en el cierre de 2018 e inicio de 2019. Concentró la escasez en el Bajío, que es donde había perdido la elección. Envió a Marcelo(1) a comprar un centenar de pipas, aunque las especificaciones contradecían la ley. Las instrucciones contradictorias, y la insistencia en no utilizar la fuerza pública, provocaron una tragedia en Tlahuelilpan, Hidalgo, donde murieron más de cien personas al hacer explosión una fuga de combustible, producida por el intento de robo. No hubo mención alguna de la tragedia en días posteriores, aunque a un año se promovió un recordatorio de los muertos como mártires del nuevo gobierno. Durante 2019, en la tabla rasa que decidieron construir para enfrentar la “corrupción”, los funcionarios de López Obrador impidieron la compra de medicamentos y material de curación por parte de la Secretaría de Salud. Hubo una crisis por la falta de medicinas contra el cáncer, especialmente las utilizadas para niños. Nunca se reconoció, y se culpó a los padres de utilizar a sus hijos como arma política. A inicios de 2020, la crisis se ha extendido, y frente a la evidencia clara de incapacidad del gobierno, López Obrador decidió culpar a un médico, director del Hospital Pediátrico, del desabasto. El médico, el Dr. Nieto, ha recibido todo tipo de muestras de apoyo, porque su trayectoria no nació con la elección de 2018.

Después de la tragedia sufrida por miembros de su familia, los hermanos LeBarón promovieron una manifestación en la Ciudad de México, y este fin de semana, sumados a Javier Sicilia, y otros miembros de la sociedad civil, organizaron una marcha larga, desde Cuernavaca, para exigir a López Obrador atención al problema de inseguridad. El Presidente afirmó que no los recibiría, porque eso pondría en riesgo la solemnidad de la figura presidencial, que él ha arrastrado prácticamente todos los días, saturando de mentiras el evento llamado “mañanera”, si no es en giras en las que igual puede ponerse panes en la cabeza, que flores en todo el cuerpo.

Al llegar la manifestación al Zócalo de la Ciudad de México, Sicilia y los LeBarón se encontraron grupos de choque que intentaron impedir su presencia frente al Palacio Nacional, al grito “Obrador, Obrador”.

Son sólo botones de muestra de la actitud de quien gobierna México. Como lo dije en Twitter, pero quiero reiterar aquí, es una mala persona. Abundan todavía los incautos que creen que tiene buenas intenciones, pero falla en la implementación. No es así. López Obrador sólo tiene un objetivo: concentrar todo el poder en su persona. De ahí derivan todas sus decisiones: la mañanera para impedir la opinión de los demás, la destrucción de la administración pública en aras de evitar una depreciación del peso, el denuesto constante de sus opositores.

Quienes lo siguen apoyando a pesar de toda esta evidencia deben ser evaluados bajo la misma luz: pobres personas cuya vida depende de un poder derivado, a costa de lo que sea. No puedo escribir aquí el adjetivo que les corresponde, pero usted podrá hacerlo.– (Tema de la columna “Fuera de caja”, publicado en la web del diario “El Financiero”, de CDMX, con el encabezado “Mala persona” – 27/I/2020)

(1) Marcelo Ebrard, el secretario de Relaciones Exteriores