Recuerdan cuando la columnista elogió con frase zalamera al Presidente Carlos Salinas: Ojalá y AMLO no se haya equivocado


Por J. ALFREDO REYES

La periodista Isabel Arvide ha sido nombrada cónsul de México en Estambul, en la islámica Turquía, un desafío para una mujer escandalosa, satanizada por otra mujer escandalosa, Sasha Montenegro, por cuestiones de farándula vulgar, nada que ver con el periodismo ni con el feminismo, un tema muy delicado en el Islam.

Isabel Arvide es una periodista truculenta, con muchos años de cubrir la fuente militar y, por lo mismo, tuvo mucha relación con los soldados al grado de convertirse en comandanta de generales y coroneles del Ejército en retiro y con tareas policiacas en Coahuila, lo que fue desastre para nuestra entidad.

Y no tuvo la culpa esa mujer escandalosa sino los políticos que avalaban sus disparates, como también Genaro García Luna toleró la “sapiencia” policiaca de María Elena Morera y los panistas lo hicieron con la farsante Isabel Miranda de Wallace. Todas ellas mariscalas de la seguridad nacional.

Lo que más extraña de AMLO es que se haya dejado seducir por el falso fulgor literario de esta mujer que se intoxica con el poder.

El Presidente ha salido al paso aduciendo que Isabel es una escritora. Pero hay que decir que muy por abajo de otros escritores diplomáticos: Nervo, Tablada, Gamboa, Reyes, Bodet, Paz y Fuentes. Frente a ellos Isabel Arvide es una gacetillera. Vea usted lo que escribía en los tiempos de Salinas de Gortari, enemigo de la izquierda: “No creemos que sea ofensivo hablar de los huevos del Presidente. Si Carlos Salinas quiere conocer lo que opina de él y de su gobierno la gente de la calle, no debe ir lejos por la respuesta: “¡Qué huevos tiene, señor Presidente!”, es la frase que más se repite desde principios de su sexenio”. Así glorificaba Isabel al que aplastó a “La Quina” por haber apoyado a la izquierda donde militaba AMLO, tras el fraude electoral de 1988.

Basta citar el abismo en este contexto. Juan Antonio de la Fuente es el paradigma diplomático que Benito Juárez envió ante Napoleón III. Carlos Fuentes lo compara con Benjamín Franklin, embajador de EU ante Luis XVI. Dice Fuentes que ambos llamaron la atención ante la corte imperial por su sencillez republicana y la digna razón pura de sus anhelos de libertad.

El odiado Carlos Salinas fue sabio en sus designaciones. Tras 132 años sin relaciones con el Vaticano, las reanudó en 1992 enviando como embajador a un maestro masón, a don Enrique Olivares Santana, un bastión liberal ante el ultraconservador Karol Wojtyla.

Asimismo, Salinas reanudó relaciones con Chile, rotas en 1974 tras el golpe militar de Pinochet, enviando ante el ultraconservador y golpista Patricio Aylwin a un gran hombre de izquierda, al gran saltillense Horacio Flores de la Peña.

AMLO se justifica diciendo que Isabel Arvide es una periodista. Pero tal vez ignora que Arvide tiene la gran deshonra de haber sido la primera en revelar a una fuente de información, una gran traición en el periodismo mundial. Recuerde usted la valentía de Judith Miller, del NY Times, que fue a la cárcel por negarse a revelar su fuente de información ante un gran jurado federal.

Ojalá y el Peje no se haya equivocado en esta designación. Y pobres de los empleados del consulado, qué joda se van a llevar con esta mujer escandalosa y prepotente. En fin, esas son las apostillas de la 4T.— (Tema de la columna “Reflexiones”, publicada en el portal del diario “Vanguardia”, de Coahuila, con el encabezado “Los huevos de Isabel Arvide” / 2 – VIII – 2020)


(1) “La Quina”, apodo del ex líder petrolero Joaquín Hernández Galicia, encarcelado por Salinas por una aparente venganza política