A Jeanette Zacarías Zapata le permitieron y autorizaron pelear de nuevo a tan sólo 106 días de haber caído por nocaut que le causó conmoción cerebral



La mafia del boxeo está siendo revolcada en su propio estercolero.

Está recibiendo golpes de impacto por la muerte, en días pasados, de la joven peleadora mexicana “La Chiquitaboom” Zacarías, pero todo parece indicar que una vez más escapará del nocaut porque se está defendiendo frente a la tragedia con golpes marrulleros, prohibidos –tanto de “conejo”, como en los bajos–, con el consentimiento de un réferi que nada más está en la imaginaria. Lo peor es que en México se da un vacío legal que le permite hacer y deshacer a su antojo, operar a sus anchas y, huelga decir, gozar de impunidad.

Para noquear a la mafia del boxeo son insuficientes los guantes de 16 onzas, que se calzan los mastodontes. Se necesita un garrote legislativo y, de ser preciso, el mazo de hierro de una autoridad inflexible que castigue lo mismo cochupos y componendas criminales que escudriñe en fortunas que pudieran ser producto de enriquecimiento ilícito o millonarios movimientos financieros relacionados con la delincuencia organizada, la defraudación fiscal y lavado de dinero, ilícitos de los que precisamente está acusado el ahora prófugo de la justicia Guillermo “Billy” Álvarez, en su desempeño al frente de la Cooperativa de Cementos Cruz Azul, que opera al actual campeón del fútbol mexicano, “La Máquina Celeste”, de la que fue presidente.

No obstante la complejidad de tal batalla contra la mafia del boxeo, la Ministra de Seguridad Pública de Quebec (Canadá), Geneviève Guilbault, le ha puesto “el cascabel al gato”.

El pasado viernes (4 de septiembre) reveló que la Oficina Forense ya está investigando la muerte de Jeannete (Zacarías Zapata) –nombre de pila de la malograda boxeadora originaria de Aguascalientes–, quien dejó de existir el pasado jueves (2 de septiembre) en el Hospital Sacré-Coeur-de-Montreal, a la edad de 18 años, a consecuencia de la lesión cerebral que sufriera cinco días antes (sábado 28 de agosto), tras el brutal nocaut que le propinara la pugilista canadiense Marie-Pier Houle, en el cuarto raund de una pelea pactada a seis asaltos, en la Gala International GVM en Montreal.

 

Paralelamente al anuncio de la Ministra de Seguridad Pública de Quebec, la Oficina Forense emitió un comunicado sobre el caso, en el cual destaca que entre sus responsabilidades está la investigación de muertes en Quebec “en circunstancias no claras o violentas o cuando se produce en un contexto de negligencia”.

Y esto último es lo que precisamente hay detrás del infortunio de la mexicana, a la que se permitió combatir contra Marie-Pier Houle, sin importar que 106 días antes –el viernes 14 de mayo, para ser precisos– había sufrido una conmoción cerebral al ser noqueada por Cynthia “La Canelita” Lozano, en la Arena Coliseo de Reynosa, Tamaulipas.

Tras este combate, Jeanette fue hospitalizada, sometida a un par de tomografías computarizadas y al abandonar el hospital por alta médica lo hizo con la orden de permanecer 90 días inactiva, de acuerdo con una publicación del diario “El Universal”, de Ciudad de México.

Dado este antecedente y lo que establecen las propios reglamentos y reglas del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), en su Artículo IV (referente a “Regulaciones médicas y antidopaje”)

♦ Ni la Comisión de Boxeo de la Provincia de Quebec

  ♦ Ni la Comisión de Boxeo donde residía (Aguascalientes) o en la que estaba registrada “La Chiquitaboom” Zacarías

  ♦ Ni su representante y entrenador Raid Dennis, ex-pugilista español radicado en Aguascalientes

  ♦ Ni el promotor de la función de boxeo en la Gala International GVM, en Montreal –Groupe Yvon Michel–, debieron permitir que la boxeadora hidrocálida tomara parte en el cartel de esta velada porque, como ya consignamos, tres meses atrás resultó con conmoción cerebral al ser noqueada de manera preocupante por Cynthia “La Canelita” Lozano

Te has de preguntar como lector por qué no enlistamos por principio de cuentas al Consejo Mundial de Boxeo. La respuesta es sencilla:

El CMB (WBC por sus siglas en inglés) tiene reglas y reglamentos que revelan lo mafioso que es. Para prueba, lo estipulado en el apartado de “Responsabilidades de cumplimiento” –contenido en el propio Artículo IV ya referido (el de “Regulaciones médicas y antidopaje”)–. Tal apartado establece:

“La responsabilidad de cumplir con todas las normas médicas, reglas y reglamentos corresponde a los boxeadores y sus representantes, entrenadores, managers, promotores, y con las comisiones de boxeo en el que los boxeadores residen y / o donde la competición se produzca. Por lo tanto, el WBC no tendrá responsabilidad alguna por cualquier consecuencia resultante del incumplimiento por cualquiera de las partes de estas normas médicas, y no será responsable por todas las partes”

 O sea, se trata de un autoblindaje del CMB para no hacerse responsable ni se le impute la muerte de algún boxeador en la que tendría responsabilidad, como definitivamente sí la tiene si nos remitimos al siguiente apartado –el de “Resultados insatisfactorios o verificación”–, en el cual se otorga la decisión discrecional de determinar si “un boxeador es médicamente apto” (para una pelea).

Lo dispuesto en este renglón también refiere literalmente:

“Resultados insatisfactorios o verificación”.- “Si el WBC determina a su sola discreción que un boxeador es médicamente apto, o que la condición del boxeador de competir con seguridad no puede ser adecuadamente verificada, el WBC puede quitar el boxeador de sus calificaciones, suspenderlo de la competencia, o revocarle su condición como retador o campeón”

Acaecido el deceso de “La Chiquitaboom” Zacarías, el presidente del CMB, Mauricio Sulaimán, se deslindó de la tragedia –ya se veía venir–, mas se enredó y cayó en contradicciones en sus declaraciones para el periodista especializado en deportes Javier Alarcón y los Noticieros de la cadena de televisión estadounidense en español “Telemundo”. Consideró el deceso de Jeanette Zacarías como “un accidente”, omitiendo obviamente la notoria negligencia que la condujo a la muerte a través de presuntos cochupos que le abrieron las puertas para boxear por vez primera en el extranjero y última vez en su vida.

Respetamos los puntos de vista de Mauricio Sulaimán, pero no los compartimos porque:

Pudieron salvarle la vida a “La Chiquitaboom” y no lo hicieron porque todos se pasaron por el arco del triunfo reglas y reglamento, no sólo las Comisiones de Boxeo de Aguascalientes y Montreal, como supone Mauricio Sulaimán. Bastaba respetar y aplicar tales ordenamientos para frenar el ímpetu de reaparición de la peleadora, prohibir con rigor su inclusión en la función en la Gala International GVM, en Montreal.

Todos y cada uno de los que permitieron y autorizaron que Jeannete Zacarías Zapata fuera incluida en la cartelera boxística del pasado 28 de agosto en Montreal sabían de antemano que aún no podía competir de nuevo, que apenas entraba a una etapa de regresar al gimnasio –previa autorización médica, claro está–, tras la conmoción cerebral que le causó los puñetazos de “La Canelita” Lozano.

¿Por qué no se aplicó el reglamento?

Esta fatalidad deja como tarea, insistimos, penalizar las componendas criminales en el boxeo para proteger realmente vidas como la de “La Chiquitaboom” Zacarías. Urge una legislación que las persiga y castigue, y que además incluya acciones legales para acabar con el vacío legal que permite a organizaciones de boxeo lavarse las manos en tragedias por negligencia –como a la que ahora califica el CMB de “accidente”–, y devuelva a este deporte profesional la ética que exige de parte de Comisiones de Boxeo Municipales, apoderados, entrenadores, promotores de funciones, que andan “por las patas” de los caballos jineteados por el Consejo Mundial de Boxeo, la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), la Organización Mundial de Boxeo (OMB y la Federación Internacional de Boxeo (FIB).

Siendo concluyentes, la presunción fundada sobre la muerte de Jeanette Zacarías Zapata tiene mucho de realidad: Los culpables del deceso son mafiosos del boxeo que han de estar preocupados por…

El comunicado de la Oficina Forense de Quebec, en el cual se reporta que la investigación “está muy avanzada”

Y los buenos deseos o voluntades de la Ministra de Seguridad Pública de la ciudad más grande de esa provincia del país de la hoja de Maple, Geneviève Guilbault, para esclarecer la muerte de la joven peleadora mexicana.

Si la autoridad canadiense tiene en verdad la decisión de llegar al fondo del caso de “La Chiquitaboom”, así lo hará. La infinidad de evidencias públicas hacen pensar que el Ministerio de Seguridad Pública de Quebec tiene en un puño a la mafia del boxeo.

En caso contrario, el camino al infierno seguirá empedrado, lleno de buenas intenciones.


| HECHO DIGITAL | CDMX | 6 – SEPTIEMBRE – 2021