Destinar tan sólo 0.5% del presupuesto para promover la igualdad de género y pretender que de esa migaja o nada salgan suficientes recursos para acabar con la violencia contra las mujeres

POR FERNANDA CASO

Las mujeres se están levantando a un son distinto en América Latina. Uno que no está dictado por conferencias mañaneras, golpes de Estado ni discursos partidistas. El son de las mujeres es una explosión de hartazgo frente a Estados cómplices que dicen solidarizarse con las demandas de justicia, pero parecen en el fondo haber normalizado las atrocidades de las que las mujeres son víctimas.

La canción chilena del colectivo Las Tesis lleva un mensaje profundo que se ha vuelto viral en México y en el mundo. Y es que es perfecta. Es liberador dejar de usar eufemismos y llamarle a la realidad por su nombre: “violador”, “asesino”, “macho”, “opresor”. Es poderoso escuchar esas palabras en voz de cientos de mujeres que se organizan para mandar un mensaje. Es una denuncia que empodera a quien la canta y llena de esperanza a quienes las escuchamos cantar por todas, por las que vienen y por las que no tienen voz.

Incluso la coreografía es revolucionaria, sin un ápice de la sexualidad de los bailes prototípicos de nuestro tiempo. Este baile es por nosotras y es contra ellos. Contra los violadores, los cómplices y los espectadores pasivos. Tras las marchas, volvieron las historias en redes sociales. “La culpa no era mía, tenía siete años y fue el novio de mi mamá”, “tenía diez y fue mi primo,” “fue en el transporte público, vestía mi uniforme escolar,” “estaba borracha,” “tenía 15 y fue mi novio en su casa.”

Performance con la canción chilena del colectivo Las Tesis al pie de Palacio Nacional

Es también contra los gobiernos de todos colores que no entienden que destinar 0.5% del presupuesto para promover la igualdad de género y pretender que de ahí salgan suficientes recursos para acabar con la violencia contra las mujeres en un país como México, es indignante.

Donde el presupuesto para refugios aumentó 1% en el 2020, sin importar que estén rebasados y no logren dar atención en todo el país.

Donde 33% de las mujeres detenidas denuncia haber sido violada y 72% denuncia haber sido manoseada en el proceso. Donde se necesita meter a esos policías y militares violadores a la cárcel, pero ni siquiera se investigan estos casos.

Donde liberan al esposo de Abril porque le pegó con un bat en la cabeza cuando estaba dormida y no cuando estaba despierta.

La investigación por el feminicidio de Abril Pérez Sagaón cumple hoy 9 días sin pruebas que confirmen aún el móvil o identidad de los responsables. Pese a que públicamente se ha señalado a su exesposo Juan Carlos García Sánchez como sospechoso, tras haberla atacado en enero pasado, las autoridades todavía no tienen evidencia para sostener la acusación en contra suya o de alguien más.

Hay mujeres jóvenes levantándose en todo el continente con un mensaje claro que ni gobiernos ni partidos parecen estar recibiendo. Las mujeres ya no van a tolerar más. No se trata de avances programáticos con efectos marginales, congresos florales y discusiones eternas.

Se trata de voluntad, justicia, educación, legislación, presupuesto y resultados. Es una fuerza que no tiene bandera partidista, pero que sin duda tendrá repercusiones electorales. Se está construyendo en el corazón de la arena política un movimiento que podría convertirse en el más relevante de nuestra época.- (Tema extraído de la sección de opinión de la página web del diario “Heraldo de México”, con el encabezado  “El poderoso ritmo de las mujeres” – 27/XII/2019)