Han ganado un round más de una larga batalla los científicos que sostienen que debe haber vida más allá del planeta Tierra, pero a distancias más cercanas, no tan inalcanzables como piensan algunos.

De unos años para acá, los que buscan formas de vida próximas a la Tierra se han concentrado en Marte, donde han sido hallados indicios de agua, elemento vital.

Esta mañana del martes 15 de septiembre, astrónomos de Europa y Estados Unidos amanecieron muy optimistas por la noticia de que han sido detectados indicios de vida en Venus, el planeta más cercano a la Tierra.

Desde luego, llevará años el proceso para confirmar esta hipótesis, pero aun así no deja de ser sorprendente.

El detalle que prendió el entusiasmo de los investigadores es la presencia de fosfina o fosfano (PH3), un gas fétido que se forma a partir de un átomo de fósforo y tres de hidrógeno.

Este gas indica la presencia de microbios suspendidos en las nubes aunque este descubrimiento debe ser confirmado de manera exhaustiva.

“No encontramos ninguna explicación alternativa a la presencia de este compuesto en Venus y necesitamos que la comunidad científica analice nuestros datos y nos demuestre que es posible generar fosfina sin la necesidad de que lo hagan microbios”

Este gas –-fosfina– fue encontrado gracias al telescopio James Clerk Maxwell en Hawái confirmando la misma presencia en Venus usando el de Atacama en Chile.

El gas puede ser observado a latitudes de 50-60 km de altitud.

La fuente principal de la fosfina se asocia a microbios que viven en entornos pobres en oxígeno; incluido en el fondo de lagos, pantanos, aguas fecales, intestino de animales y de humanos. También se sabe que puede producirse de manera industrial.

Entonces, una pregunta que deben responderse los , científicos es, ¿cómo podría generarse este gas en Venus a 50 km de la superficie de nuestro planeta?

En las actuales condiciones, Venus –con un cielo de color anaranjado– es un planeta letal para los humanos.

Tan sólo la presión –que equivale a estar en un abismo submarino de mil 600 metros– mataría a cualquier humano que descendiera en Venus sin la protección adecuada.

Con un suelo rocoso, Venus tiene un tamaño aproximado al de la Tierra, con la diferencia de su atmósfera de gases tóxicos que generan un calentamiento global y una temperatura promedio de 400 grados, la ideal para fundir plomo.

La atmosfera de Venus está compuesta en un 96% de dióxido de carbono y experimenta un efecto invernadero sin control.

Las sondas espaciales que se han enviado sólo logran durar apenas unos minutos desde que descienden.- (De Nuestra Redacción con información de Agencias de Noticias)


| HECHO DIGITAL | CDMX | 15 – IX – 2020 |