Colectivos de feministas se deslindan de él, tras los disturbios que protagonizó en la capital quintanarroense, Chetumal, luego de su fracasada movilización como aparente “crítico del gobierno”



“Hiena del sistema”.

Es la que está haciendo ruido en el Caribe mexicano, en el Estado de Quintana Roo, que es una de las alhajas más preciadas de México por su riqueza turística y las de sus preciadas, codiciadas tierras para el desarrollo y crecimiento de la propia industria sin chimeneas.

¿Quién la engendró?

Desafortunadamente el propio sistema de gobierno quintanarroense.

Se proyecta ante la población de esa entidad, ante quienes no conocen su historial, como aparente crítico del Gobierno quintanarroense.

Sin embargo, el personaje central de este análisis de HECHO DIGITAL, el yucateco avecindado en Quintana Roo, Carlos Mimenza Novelo, se mueve, anda y marcha como los hiénidos que son propios de África y Asia.

Este personaje vive en manadas, no le gusta cazar solo. ¡Ah, pero eso sí!, le agrada quedarse con lo mejor de sus presas y dejar nada más las vísceras a quienes le ayudaron a días de manjares.

En su “yo mismo” le gusta desgañitarse y sus expresiones cuando rayan en la histeria se parecen a las de un aullido. Basta analizar su perfil en las auto-producciones de video sobre sus luchas en nombre de #RescatemosQuintanaRoo, #RescatemosSolidaridad (cuya cabecera municipal es la ciudad turística de Playa del Carmen) para corroborarlo.

Sí, el accionar de Mimenza Novelo es como una “hiena del sistema”.

Lo hace con aparente satisfacción y mansedumbre cuando se “hincha” de billetes aprovechando las corruptelas del sistema, y con grotesca e implacable fiereza cuando le cierran las arcas del dinero.

Se trata de un individuo sin escrúpulos, que se pone al servicio de las “mafias burocráticas” siempre que pueda hacer los jugosos negocios que lo han convertido en uno de los hombres más ricos de Quintana Roo, donde si las tierras con fertilizante turístico hablaran se quejarían de haber sido vendidas a él a precios simbólicos, irrisorios, y no en su valor real.

Vociferante, como ha sido siempre, Mimenza Novelo no duda en usar su viperina y flamígera lengua para prestarse como instrumento de “vendettas” políticas y como parte de ellas desprestigiar a quien se le antoje, inclusive al Gobernador en turno.

Con Carlos Joaquín González ya van tres mandatarios de Q. Roo y varios presidentes municipales de la Riviera Maya a los que ha chantajeado o intentado chantajear, pero como las “hienas”, se calma en cuanto recibe la dosis de “carroña” correspondiente.

Cuando es imposible que se calle, reaparece, como lo ha hecho ahora tras meses de retiro de la escena pública. Entonces, este vergonzoso “ejemplar de la fauna quintanarroense” no cesa de vociferar ni de lanzar sus improperios a los cuatro vientos.

¿Sabe por qué Mimenza Novelo había estado relativamente silencioso de un tiempo para acá?

Pues porque siente que la mina de oro que ha encontrado en Quintana Roo puede dar más, pero mucho más, y no duda en afinar sus mecanismos de chantaje.

Imagínese de qué tanto estamos hablando que su último fabuloso negocio le dejó al parecer la friolera de 120 millones de dólares, con la enajenación, a su favor, de un extenso terreno en la Riviera Maya.

Si lo adquirió a precio de un cacahuate, ¿cuántos millones de billetes “verdes” estadounidenses ganó?

Ahora, ese “mucho más” son los terrenos de Tulum donde se asentará el aeropuerto de la Riviera Maya, de cumplir el presidente Andrés Manuel López Obrador el anuncio que hizo apenas el pasado martes 6 de octubre en “La mañanera”.

HECHO DIGITAL pudo documentarse de que el proyecto original data de 2010, cuando el país era gobernado por Felipe Calderón Hinojosa. De acuerdo con la maqueta de ese entonces, la terminal aérea consideraba una superficie de mil 500 hectáreas y una inversión de 3 mil 200 millones de pesos.

En ese entonces se informó incluso que el nuevo aeropuerto de Riviera Maya tendría capacidad de recepción de aproximadamente tres millones de pasajeros nacionales e internacionales cada año.

En el momento que el Gobierno Federal lanzó la licitación para el complejo aéreo, tres fueron las empresas interesadas en participar en ella: Tradeco, Grupo Aeroportuario del Pacífico (GAP) en alianza con Grupo México y Grupo Aeroportuario del Sureste (Asur).

Sin embargo, la entonces Comisión Federal de Competencia (CFC) decidió que Asur no podría participar en el concurso, ya que, al ser el operador del aeropuerto de Cancún, se podría dar una concentración excesiva en el mercado de los servicios aeroportuarios en la región.

Tras esa decisión sólo Tradeco y GAP junto con Grupo México quedaron como únicos calificados para el proyecto, pero la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) declaró sorpresivamente desierta la licitación en 2011, tras “una evaluación”, debido a que las propuestas presentadas “no cumplieron” con todos los requerimientos establecidos y “presentaban” inconsistencias jurídicas.

La dependencia informó que, sin embargo, revisaría los hechos para posteriormente lanzar una nueva licitación para la edificación del aeropuerto de Riviera Maya. Mientras tanto, Grupo México decidió apelar ante juzgados federales la decisión del Gobierno de declarar desierta la licitación, ya que a su consideración cumplió con los requisitos económicos y técnicos exigidos en el proceso. Tal apelación no prosperó legalmente.

Luego vino el gobierno de Enrique Peña Nieto. El titular de la SCT en ese sexenio, Gerardo Ruiz Esparza, dio a conocer que se proponían evaluar si retomaban la licitación del aeropuerto de Riviera Maya, más eso nunca ocurrió.

Ahora con el nuevo gobierno, Andrés Manuel López Obrador reveló el pasado jueves 1 de octubre la construcción del aeropuerto de Tulum y cinco días después lo confirmó con detalles.

Este será un “negocio” cuyo monto estimado puede ser de miles de millones de dólares si se incluye la zona comercial que rodeará esa terminal y los hangares privados que en ella se construirán.

Es en estas circunstancias en que Mimenza Novelo se sale de su teatro de operaciones tradicional, la Riviera Maya, y se traslada a la capital del Estado, Chetumal, para encabezar ¡una manifestación en contra del Gobierno de Quintana Roo!, que orquestó para este último viernes 13 de noviembre.


Con las alforjas repletas, a Mimenza Novelo se le hizo fácil llenar cuatro o cinco autobuses de gente necesitada que ha embaucado en su “noble” y “desinteresada” causa y con las que pretende quitar el barniz de aspirantes a mercenarios y anarquistas que emplea en su estrategia de choque. Empero, no contaban que serían ubicados y bloqueados camino a la capital del Estado.

Algunos lograron evadir el cerco policiaco y llegaron a la capital del Estado, donde este mismo viernes hicieron desangeladas y caricaturescas protestas contra los feminicidios, en favor de las víctimas de la rampante violencia criminal en Quintana Roo que puntualmente a ventilado HECHO DIGITAL e incluso contra el desempeño de la morenista Mara Lezama al frente del Ayuntamiento de Benito Juárez, al pie de Palacio y la sede legislativa.


Para ocultar el fracaso de su “movilización”, al ser su capacidad de convocatoria muy débil respecto a la peso de colectivos ciudadanos y feministas que han dado muestras de seriedad, transparencia y verticalidad, la “hiena del sistema” apeló a su astucia. Engañó a incautos “manifestantes voluntarios” y a uno que otro chetumaleño –¿o paleros que le siguieron el juego?–, haciéndoles creer que los ocupantes de una o varias camionetas que lo estaban siguiendo trataban de asesinarlo en calles próximas al Palacio de Gobierno.

Si la “hiena del sistema” tuviera tan sólo dos dedos de frente, sabría que si hubieran intentado ejecutarlo, no habría tenido tiempo de alertar a nadie. Se lo habrían “echado al plato” ipso facto!

En este contexto, llama poderosamente la atención que Mimenza Novelo acuse a la que llama la policía de Carlos Joaquín haya tratado de asesinarlo, cuando seis días antes le agradeció en su cuenta oficial en Twitter haya evitado “un ataque doloroso sobre mi hijo”.

La propia lógica echa abajo su versión de que fue víctima de un atentado. Rodeado de sus “seguidores” –por no decir blindado por sus manadas–, y también protegido por quienes le brindan seguridad de manera desapercibida, ¿quién o quiénes pretenderían en tales circunstancias –a pocos minutos de encabezar una protesta y prácticamente en las “narices” de Palacio de Gobierno–, atentar contra él?

Desde luego, a veces la torpeza tiene dos patas, como está ocurriendo con mandos de los cuerpos de seguridad de Quintana Roo –como se desprende de este caso–, que ya olvidaron cómo realizar las discretas “campanas”, el “marcaje personal”, para averiguar los propósitos de pseudo-líderes revoltosos.

Fue entonces cuando la impericia de los elementos bajo el mando del coordinador de la Policía de Investigación de la Zona 2 de la Fiscalía General de Justicia, Didier Felipe Vázquez Méndez, fue capitalizada por Mimenza Novelo con la habilidad cazadora innata de un hiénido.


Estas escenas, cabe apuntar, no fueron difundidas por Mimenza Cuevas en sus redes sociales. Sin embargo, fueron captadas por los medios locales SCR Noticas y Noticaribe.

Ya menos alterado, desbocado en sus torvos propósitos, se convirtió hasta en “cronista” de su propio “movimiento” y narró paso a paso, vía redes sociales como Facebook y Twitter, el “dolor” de los paleros que trajo de Cancún.


¡Vaya forma burda de hacer “política”!

Vaya parálisis oficial de un Gobierno que carece de elementos para abrir un expediente serio, profundo, de las tropelías de tantas “hienas” que han despojado de sus invaluables riquezas naturales a los quintanarroenses.

Y para ello, no sólo hay que exhibir a los hiénidos sino también a las “mafias burocráticas” que han permitido el crecimiento de esta insana manada que no se extinguirá abriéndoles carpetas de investigación por disturbios como los de este viernes 13 de noviembre en la capital quintanarroense.

Sólo así podrá ponerse un hasta aquí a hienas del sistema como Carlos Mimenza Novelo.



| HECHO DIGITAL |  CDMX | 14 – XI – 2020 |