Cada quien ve las cosas a su manera: Seguridad, asunto delicado que se resuelve con acciones, no con acusaciones sin fundamento

POR VICTORIANO ROBLES CRUZ

Luego del pronunciamiento del Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, frente al Presidente Andrés Manuel López Obrador, en la conferencia mañanera, por las inasistencias a reuniones de seguridad de los gobernadores –fueron exhibidos quienes menos asisten a las Mesas de Coordinación Estatal de seguridad–, el mandatario quintanarroense Carlos Joaquín contestó este martes 17 de diciembre, en entrevista a Radio Fórmula, que es una mentira lo que declara aquél. Al menos esa información hizo circular la vocería del “gobierno del cambio”.

“En mi caso me parece que es una mentira, un dato absoluta y totalmente equivocado, no sé con qué intención –expuso el Gobernador de Q. Roo–. Tal vez la falta de conocimiento del Estado o la falta de conocimiento de las estrategias que tenemos, no les permiten dar los datos adecuados ni correctos”.

Obviamente, la declaración de ambos personajes es ya noticia. La confrontación en sí, ya es reseña. Uno demostrando con cifras y graficas las asistencias y el otro en defensa de las pocas asistencias (60%). En octavo lugar, solamente por encima de Querétaro, Aguascalientes, Chihuahua, Michoacán, Tamaulipas, Guanajuato y Campeche, los de mayor incidencia. Los datos, el quintanarroense nunca los exhibió. ¿Por qué será?

Inmediatamente los sitios oficialistas y franquiciados salieron en defensa de Carlos Joaquín, sumándose en el mismo sentido, aduciendo la clásica opción, de que se tiene otros datos, para justificar las inasistencias en las mesas de Coordinación Estatal de Seguridad. Sin embargo, la argumentación carecía de información estadística, de datos duros, de elementos comprobatorios de los dichos del gobernante. ¿Cómo argumentar una defensa sin datos sólidos, sin la precisión de las cifras, sin la contundencia de la realidad, de la objetividad? Aunque el Ejecutivo se sintió extrañado por la declaración de Alfonzo Durazo.

¿Valdría la pena un ejercicio de veracidad, de franqueza? Preguntémonos, nosotros, como simples ciudadanos de a pie. ¿Quién miente? ¿A quién podemos creerle? La contundencia se asoma de un sólo lado. ¡Al menos hasta ahora! Preguntémonos, ¿si Alfonso Durazo, delante del Presidente, de cara a la nación, inventaría una falsedad o hipocresía contra Carlos Joaquín? ¿Será que así se llevan? ¡Conste, para este ejercicio periodístico no se requiere de una máquina de la verdad!

Carlos Joaquín, nunca se asoma como un político, sino como una bestia herida. Cómo aquel, a quien le apuntan sus verdades. Olvida los cánones del arte de la política. Desnuda su insuficiente habilidad política. Cae en las trampas de la reacción involuntaria, de la intransigencia, de la irreflexión, con una declaración precipitada. ¡Eso vimos los quintanarroenses! ¿Será ese el personaje que necesitamos los quintanarroenses para reducir los índices de los ilícitos en Quintana Roo?

¿Qué tan redituable, políticamente, puede ser una declaración de este tipo contra el equipo de la Presidencia de la república? ¿Por qué no aceptar la indiferencia de las elites del poder en Quintana Roo ante los altos indicadores delictivos? Lamentablemente los únicos perdedores en esta confrontación política siempre seremos los quintanarroenses. Y, todos los quintanarroenses sabemos de la apatía del “gobierno del cambio”, por un lado, cuando no de la complicidad de poder político, por el otro; para no incidir contra las mafias y redes criminales que nos asuelan.

Ya, anteriormente la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero reconoció en entrevista, que: “la Federación poco puede hacer si no hay un gobierno y un gobernador comprometido con la seguridad de su Estado y sus municipios”.

Bien decía ayer un colega respetable: “Mentiroso, tenemos altísimos índices de delincuencia, impunidad y ratas, cuál, cuál estrategia, qué vergüenza, no se mide, no hay autocritica, más bien auto-complacencia, cero humildad, o sea, vivimos al “ahí se va”, al “sálvese el que pueda”.— (Artículo con el encabezado original “Durazo es un mentiroso: Carlos Joaquín”).

PD.- “La soberbia es una discapacidad que suele afectar a pobres infelices mortales que se encuentran de golpe con una miserable cuota de poder”. José de San Martín. (1778-1850) militar y político rioplatense y uno de los libertadores de Argentina, Chile y Perú.