Como si hubieran apurado una “medicina amarga”, cada quien expuso sus argumentos: Sólo faltó el árbitro, AMLO

Con rostro adusto, contagiados del virus de la tensión, se vieron las caras el “zar mexicano del Covid 19”, Hugo López-Gatell, y el conductor estelar de noticieros de TV Azteca, Javier Alatorre.

Al inicio del noticiero “Hechos” del lunes 20 de abril se dio el encuentro del “subsecretario científico” –según la definición de Andrés Manuel López Obrador—y el comunicador.

Como si se hubiera tratado de una “medicina amarga” –la cual apuraron 72 horas después de la crisis, o sea, después que Alatorre descalificó a López-Gatell–, ambos estuvieron sentados frente a frente durante unos 10 o 12 minutos.

Nada más faltó que en medio de ellos, a modo de árbitro, se colocara el político tabasqueño.

Alatorre hizo las preguntas de rigor para que López-Gatell desgranara su letanía sobre las tres fases del combate a la pandemia y el porqué del rigor de las autoridades para mantener cerradas las actividades “no esenciales” y abiertas las “esenciales”.

También, los “pretextos” o justificaciones que impiden que las estadísticas oficiales embonen correctamente y estén “desfasadas” en cientos de casos.

Cada quien, como pasa en los prolegómenos de peleas de box entre dos duros rivales, preparó su discurso.

Alatorre abrió el noticiero diciendo que su postura del viernes pasado nunca tuvo por propósito invitar a la desobediencia civil, porque en TV Azteca “somos respetuosos de las leyes”.

Mientras tanto, en su cuenta de twitter, López-Gatell publicó a las 20:45 horas la foto de la entrevista con Alatorre.

Menciona que sostuvo un encuentro con el conductor, con quien platicó sobre la extensión de la Jornada Nacional de Sana Distancia como medida principal para evitar contagios de Covid-19.

En seguida, el anuncio oficial: “Nos vemos esta noche en Hechos”.

La “sana distancia” evitó que la hipocresía derivara en tintes telenovelescos –de sonrisas, saludos cordiales, etcétera–, y la entrevista terminó con el “consentido presidencial” y el “amigo Javier” aún sentados.

Seguramente, en Palacio Nacional, el “árbitro imaginario” sonrió tranquilo, horas después de exculpar virtualmente a su otro amigo, el dueño de TV Azteca, Ricardo Salinas Pliego.

En efecto, en la mañanera de este lunes, López Obrador se dijo partidario de “que no haya sanción a TV Azteca”.

Y júrelo usted, no la habrá si el empresario regio no intenta “salirse del huacal” otra vez.

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| HECHO DIGITAL | CDMX | 21/IV/2020 |