La corrupción prosigue desde dentro de los aparatos que deberían brindar seguridad a los quintanarroenses



POR VICTORIANO ROBLES CRUZ



El pasado 24 de septiembre la Fiscalía General de Quintana Roo anunció el cese de Roberto Damián Hernández Reyna, en la cual supuestamente se desempeñaba como director de política y estadística criminal.

Procuraron hacer rimbombante escándalo mediático por ese cese; sin embargo, fue otra de las tretas del fiscal Oscar Montes de Oca Rosales.

Sí, otra forma de alcanzar algo con engaño y trampa a quintanarroenses.

Es señalado públicamente el Fiscal General de Justicia de Quintana Roo, Oscar Montes de Oca Rosales, de haber incurrido en un acto simulado en la baja de Roberto Damián Hernández Reyna como director de política y estadística criminal de la institución –aunque con “charola” de director de la Unidad de Inteligencia y de la dirección de la Policía Ministerial de Investigaciones–, tras el cisma de ministeriales, inconformes con los sueldos estratosféricos que aseguran devengan colaboradores que el representante social “trajo al Estado desde Ciudad de México”, por haber trabajado con ellos cuando cuando ocupó cargos diversos en lo que fue la Procuraduría General de Justicia capitalina, y en el caso de Hernández Reyna porque, aseguran, “es un pájaro de cuenta” que es investigado por la Fiscalía General de la República por espionaje

El personaje –o sea, Hernández Reynosa– sigue en la nómina y realiza sus funciones uniformado, con el arma de cargo y el aparato de radio-comunicación Matra asignado desde su ingreso.

Al menos así denuncian las fieles imágenes en posesión de los archivos de la web Viborianus.

Se trata de otra mentira del fiscal Montes de Oca para corroborar la complicidad del “gobierno del cambio” con los aparatos de la corrupción en esa mafia del poder.

Por si fuera poco, también consumen bebidas etílicas uniformados y en horario de servicio. ¿Acaso no es corrupción?

Montes de Oca y Hernández Reyna integraron el circulo de espionaje en tiempos de Miguel Mancera (ex procurador y ex jefe de Gobierno del entonces DF) entre 2012 y 2016.

Hernández Reyna ha sido señalado como uno de los responsables de operar el centro de espionaje que se dedicó por mucho tiempo a “vigilar” a políticos y funcionarios de alto nivel en la capital del país, y ahora, hay una investigación por parte de la Fiscalía General de la República.

Como reza el refrán “Dios los hace y solitos se juntan”.

¿Cuál es el propósito de este tipo de “resguardo” dentro de la Fiscalía General de Quintana Roo? La aparente respuesta es ocultar corruptelas y simular despidos a fin de proteger a los acusados por sus fechorías y complicidades.

Una vez que los personajes han sido señalados por actividades ilícitas, por actos de corrupción, por espionaje político, la pregunta que subyace es: ¿Por qué el Gobernador Carlos Joaquín no toma decisiones para beneficio de los quintanarroenses? Pero sí realiza alianza con mafias del poder político, que ahora saquean los recursos y patrimonio de los quintanarroenses.

Son estos pérfidos concilios los causantes de nulos resultados contra la delincuencia.

Como aquella doble ejecución de personajes inmiscuidos en acciones de narcotráfico, el pasado 7 de septiembre:

El par de ejecutados en la víspera del IV Informe del gobernador Carlos Joaquín González. Hasta hoy no se esclarecen ambos asesinatos, como tampoco muchos más que han bañado de sangre a la geografía quintanarroense

Uno, “El Meme”, acribillado a las puertas del aeropuerto, cuando llegaba de Guadalajara.

El otro, apodado “El Chino”, por la tarde noche del mismo día, detrás del Tecnológico de Chetumal.

Sin la complicidad de estas dependencias y personajes no hubiera sido posible esa limpia de plaza delincuencial.

¿Por qué no hubo alguna detención? Obviamente, porque se los “pusieron” las mismas autoridades.

Así realizan las fechorías dentro de los aparatos encargados de la prevención, investigación y ejecución de sanciones contra delincuentes.

La Secretaría de Seguridad Pública y la Fiscalía General están al servicio de delincuentes y no de la sociedad quintanarroense.

No se requiere ser especialista en cuestiones de seguridad, sino simplemente hacer un ejercicio de sentido común para ver cómo las cosas no cuadran con cierta lógica.

Claro, seguirán estas complicidades en el peor gobierno de Quintana Roo.

Las percepciones de inseguridad, de corrupción, saqueo patrimonial abonan a mantener esa gran decepción de los quintanarroenses por el “gobierno del cambio” que preside Carlos Joaquín.

¿Cómo medir si no hay resultados positivos?, ¿cómo obtener resultados con mentiras?, pues manipular cifras para querer impresionar a ciertos sectores de la población ya no es compatible con el grado de información al que tiene acceso la mayoría de la población, por los dispositivos electrónicos y redes sociales.

El simbolismo de la corrupción prosigue desde dentro de los aparatos que deberían brindar seguridad a los quintanarroenses.

¡Lástima Margarito! Por eso en los sondeos de opinión, serios y profesionales, Carlos Joaquín aparece por debajo del vigésimo lugar (23°).

Y ello, sobre todo por gobernar con delincuentes uniformados y procedentes de otros lugares.

PD.- “Zorras y alcahuetas, todas son tretas”. Refrán español.

PD.- “Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: ‘cierren los ojos y recen’. Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia”. Eduardo Galeano (1940-2015) periodista y escritor uruguayo.- (Artículo publicado en la página web de Facebook “”Viborianus”, con el encabezado “Q. Roo, símbolo de corrupción” / 14 – X – 2020)


Apunte de HECHO DIGITAL.- El pasado mes de septiembre, la prensa de Q, Roo publicó que el Fiscal Montes de Oca permitió la contratación de meseras y familiares de políticos que no se presentan a trabajar pero cobran hasta cinco veces más que un comandante o perito con varios años de experiencia. Que se sepa, a esta denuncia, como a muchas otras, “se las llevó el aire”