En hoteles yucatecos que no pudieron hacer frente a los gastos con sólo dos o tres habitaciones ocupadas


POR JOSÉ CORTAZAR NAVARRETE

El sector hotelero de Yucatán está pasando por momentos críticos, pues los negocios que abrieron el pasado 8 de junio han tenido que cerrar de nuevo,

No quedó más opción que el cierre, porque era imposible hacer frente a los gastos de operación con sólo dos o tres habitaciones ocupadas, explicó Héctor Navarrete Medina, presidente de la Asociación Mexicana de Hoteles de Yucatán, AC, (AMHY).

La reapertura de las cadenas hoteleras seguirá, pero las empresas menores, con recursos limitados, no podrán hacerlo sino hasta que el sector turístico tenga una capacidad de oferta y demanda, explicó.

 

Estamos tratando de obtener la mejor información y con ello ayudar en la toma de decisiones del empresario hotelero. Es un momento muy complicado, porque es más caro abrir que aguantar cerrado, puntualizó.

En mi empresa, dijo, logramos un acuerdo con los trabajadores y estamos buscando la fórmula adecuada para que nadie pierda.

De momento hemos acordado un segundo período de dos meses de asueto obligado –los colaboradores–, hasta recuperar las condiciones y que los turistas regresen a Yucatán.

Es viable para algunos, como es mi caso –indicó el dirigente hotelero–, volver a abrir hasta agosto, pero otros más se mantendrán cerrados hasta diciembre, puntualizó.

Esto indica que de las cerca de 14 mil 500 habitaciones hoteleras en el Estado estará funcionando del 15 o 20 por ciento al cierre de este primer semestre del año.

El problema para la mayoría es que no hay visos de poder retomar la actividad por ahora, sino que ello podrá suceder, en algunos casos, en el próximo bimestre, explicó.

Asimismo, consideró una muy buena señal la reactivación económica de Cancún, pues podría servir para lograr que una parte del volumen de turistas que reciba Quintana Roo pueda venir a Mérida, aseveró.

Por otra parte, instó al Gobierno a autorizar la reapertura de zonas arqueológicas, y que se puedan abrir de manera reducida las playas, a fin de incentivar el turismo casero, el que abre la derrama económica en beneficio de las poblaciones de la zona costera.

De momento, admitió, todas son malas noticias, por la situación económica muy comprometida de las líneas aéreas, y porque gran parte de la población no quiere viajar si sabe que puede exponerse a una situación complicada de salud, como un posible contagio o por la falta de servicios en algunos sitios afectados por algunos rebrotes del virus.

Navarrete Medina enfatizó que el sector hotelero tendrá que ser muy paciente y estar a la espera de que se reactiven los demás sectores atractivos, como el de los restauranteros, el de la vida nocturna y el de las plazas comerciales, de cara a la nueva realidad social y económica del país.

 

En este momento, las empresas hoteleras están invirtiendo nuevamente en materiales, equipos y suministros exigidos por el sector salud, y gestionando la obtención de las certificaciones sanitarias internacionales,

Navarrete Medina dijo desconocer a cuánto asciende esa nueva inversión, para la compra de equipos y materiales de bioseguridad que el personal deberá portar.

Estamos hablando, continuó, de equipos para desinfección en habitaciones, materiales y enseres para áreas públicas, salones y restaurantes, así como para recintos con estacionamientos, áreas administrativas y bodegas, hasta los insumos para salones, baños y áreas abiertas de loa centros de hospedaje.

Será importante enfrentar este problema y tener un soporte económico que permitan recontratar al personal, ampliar sus necesidades de capacitación y con ello atender las condiciones de seguridad para el turista, que será la medida más eficaz para que un viajero pueda desplazarse y venir a Yucatán, comentó. (Colaboración especial para HECHO DIGITAL / 30 – VI -2020)