Ahora lo que queda es qué hacer para que ninguna mujer vuelva a faltar nunca más por la violencia que sigue ahí

POR MARIEL IBARRA

Horas después de que miles de mujeres se apropiaran de las calles de todo el país, el silencio se apoderó de los mismos lugares en los que resonaron las consignas contra la violencia machista y la injusticia producto de estas agresiones.

En la Ciudad de México, fue evidente el vacío que dejaron las mujeres durante el paro del 9 de marzo: Calles, avenidas, escuelas, hospitales, autobuses e incluso el Metro volvieron evidente la ausencia de miles de trabajadoras, madres, estudiantes y profesoras.

Cartón del monero Jabaz, tomado de Twitter

No obstante, también hubo quien no pudo sumarse a esta protesta, ya sea por temor a alguna represalia o por el simple hecho de que dejar de laborar era un cuestión imposible frente a la labor de mantener a una familia.

Lo cierto fue que para nadie pasó desapercibido cómo sería el día a día sin las miles de mujeres que permiten que el país avance. Ahora, la cuestión que persiste es qué hacer para que ninguna mujer vuelva a faltar nunca más por la violencia que sigue ahí.— (Artículo publicado en el portal “Expansión Política” con el encabezado “Así se vivió el 9M en México” – 10/III/2020)