De ex alcaldesa de Cosoleacaque, Veracruz, y de su hija: Robo de un millón de pesos, el presunto móvil



El columnista del diario capitalino “Excélsior” puso en duda la versión del Gobernador veracruzano Cuauhtémoc García sobre el asesinato de una ex alcaldesa de Cosoleacaque y de su hija.

En el artículo denominado “Morir en Cosoleacaque, Veracruz”, tema de su columna “Razones”, el analista recuerda que el mandatario “se apresuró a asegurar que se trataba de asesinatos políticos atribuibles a cacicazgos locales, aunque sin ofrecer una sola prueba”.

Sin embargo, asegura el columnista, “la verdadera línea de investigación pasa por los agentes de seguridad que custodiaban” a la ex alcaldesa Gladys Merlín Castro, de 51 años, asesinada junto con su hija Carla Guadalupe, de 28 años de edad, en el interior de su residencia.

El articulista se hace eco de sospechas de que el doble asesinato -–descubierto el pasado lunes 15 de febrero– estaría relacionado con el robo de al menos un millón de pesos en efectivo, producto de las ventas de combustible en una gasolinera propiedad de Gladys.

Esta última, en compañía de su jefe de escoltas, acudió al expendio a recoger el dinero, depositado en una maleta –producto de las ventas de gasolina del 5 al 7 de febrero–, la cual dejó en su camioneta.

Poco después, sin embargo, el jefe de escoltas le dijo que un grupo armado le había robado la maleta.

Como nadie se había percatado de tal robo, Gladys “responsabilizó del hecho a su jefe de escoltas y lo denunció, lo mismo que a todos los miembros de su equipo de seguridad”, escribe Fernández Menéndez.

Por tanto, la línea de investigación apuntaría como presuntos responsables al jefe y a uno o varios de los escoltas despedidos.

“Estamos hablando –observó el analista– del asesinato de dos mujeres con fuerte presencia política local, con intereses económicos y distanciadas del Gobierno estatal”, y de “dos feminicidios, en un Estado asolado por ellos”.

Además de haber sido presidenta municipal de Cosoleacaque –se recuerda–, Gladys fue candidata a diputada, responsable de los programas sociales en el Estado y una notoria dirigente priista local.

Su hija Carla –se añade– pensaba seguir el mismo camino, aunque existían versiones no confirmadas de que podrían buscar candidaturas por Morena.

Según el columnista, “sostener, desde el gobierno estatal, que ese crimen es atribuible a los “cacicazgos”, ignorando todo lo sucedido, es, por lo menos, extraño.

“Y ocurre –añade el texto–   en un Estado donde se repiten, insistimos, los asesinatos relacionados con la política local en distintos municipios, donde se multiplican las amenazas y la fuerte presencia de grupos criminales que, de una u otra forma, con diferentes aliados y enemigos locales, son parte del juego político y criminal.

“Por lo pronto –concluye Fernandez Menéndez–, la impunidad es la norma”.- (De Nuestra Redacción)

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| HECHO DIGITAL | CDMX | 16 – FEBRERO – 2021 |