A veces, frente a lo que ocurre en el presente, hay que vivir de recuerdos para no amargarnos, expone el experimentado periodista Guillermo Ochoa en su videocomentario “La vida va”.

En este trabajo, difundido por el propio comunicador en su canal de Youtube, con el encabezado “Aquel México 68”, relata un conjunto de sucesos que permanecen aún en la mente de muchos mexicanos:

Las lágrimas de felicidad de los connacionales cuando Felipe Muñoz Kapamas, mejor conocido como “El Tibio Muñoz”, sorprendió al mundo a sus 17 años de edad, al convertirse en el primer y único nadador mexicano hasta el momento en conquistar una medalla olímpica en la competencia 200 metros pecho, en los Juegos de ese año que se celebraron en México. El competidor azteca venció al gran favorito, al soviético Vladimir Kosinky, cuando restaban 25 metros para el fin de la prueba, la cual finalizó con un tiempo de 2 minutos 28 segundos y 7 centésimas de segundo.

La gloria que no alcanzó del todo en esos mismos Juegos Olímpicos el ya desaparecido marchista michoacano José Pedraza Zúñiga (1937-1998) –popular por el sobrenombre de “El Sargento Pedraza”–, ya que se tuvo que conformar con la medalla de plata en la competencia de 20 kilómetros, con un tiempo de una hora y 34 minutos. Fue superado por tan sólo 2 segundos por el ruso Volodimir Golubnichi, cuya marca fue de una hora 33 minutos 58 segundos. Con el paso de los años, el ​militar de carrera, con el grado de Capitán 2º de Transmisiones al fallecer, dijo que la presea sólo le había traido amargura, rememora el experimentado comentarista con el remate… “Parece que así fue”.

La novia que México conquistó en sus propios Juegos Olímpicos: La también desaparecida gimnasta checoslovaca Věra Čáslavská (1942-2016), quien previamente se convirtió en la reina azteca de la competencia porque tuvo la idea brillantísima de desempeñar sus rutinas con música mexicana, con los temas “El jarabe tapatío” y “Allá en el rancho grande”. Ella defendió el título general obtenido en Tokyo 64, además de que ganó medallas de oro adicionales en piso, barras asimétricas y bóveda, al igual que preseas de plata en barra de equilibrio y en la competencia por equipos. Věra Čáslavská fue conocida como la novia de México porque se casó en el país con el corredor Josef Odložil, medallista en plata en Tokyo 64. Fue un matrimonio que duró sólo cuatro años y Věra Čáslavská, tras pasarla muy mal por la invasión a Checoslovaquia por parte de 600 mil soldados rusos y de países miembros del Pacto de Varsovia, pudo regresar a México como entrenadora del equipo mexicano de gimnasia olímpica, en 1970, a cambio de petróleo.

Lo que vivió, atestiguó y sufrió junto con su esposa y tres hijas –una de ellas bebecita–, el 2 de octubre (de 1968), como inquilino de un departamento en el edificio de Tlatelolco.

(Esa fecha es conocida como “La matanza o masacre de Tlatelolco“, perpetrada durante un mitin llevado a cabo por estudiantes del Instituto Politécnico Nacional y de la Universidad Nacional Autónoma de México. La concentración –dentro del contexto del movimiento estudiantil que estalló meses antes, el 22 de julio del 68–, fue reprimida con armas de fuego por el grupo paramilitar denominado “Batallón Olimpia”,  el cual, se sabría años después, era conformado por miembros del Estado Mayor Presidencial. El saldo de la masacre no se conoce con exactitud hasta el día de hoy, pero los muertos se estiman entre 300 y 400 y los heridos en alrededor de un millar, de acuerdo con Wikipedia).


| HECHO DIGITAL | CDMX | 9 – AGOSTO – 2021 |