La periodista y escritora Lydia Cacho Ribeiro relata que el sexismo y racismo que conoció a corta edad influyó en el giro que decidió para su vida como activista social y defensora de los Derechos Humanos.

Fue en ese momento en que decidió que su voz nunca iba a ser callada, recuerda en entrevista con el programa de televisión Fuerza Latina, que el prestigiado consorcio de noticias alemán Deutsche Welle, mejor conocido como DW, trasmite en Estados Unidos, países del Caribe y Europa a través de su ciber-plataforma.

En amena charla con la conductora de Fuerza Latina, la periodista Yoani Sánchez, consideró que el periodismo es subjetivo, no objetivo –“de eso se trata el periodismo”–, dentro del contexto de sus vivencias cuando llegó a establecerse en Cancún con el objetivo de ejercer esa profesión.

Tema insoslayable de la conversación celebrada en Cartagena de Indias, Colombia, son pasajes inéditos que asegura haber vivido en la tortura física y mental que se atribuye haber ordenado al ahora preso, bajo juicio, ex-gobernador de Puebla, Mario Marín Torres, tras el lanzamiento de su libro “Los Demonios del Edén” en el que denuncia una red de pederastia que mantiene en prisión por sentencia a su líder, Jean Hanna Succar Kurim y prófugo al presunto involucrado en la misma red de abuso infantil, Kamel Nacif Borge (alias) “El Rey de la Mezclilla”.

En “No más esclavas del poder”, tema del programa, se abordan los nexos que quedaron al descubierto entre la mafia de pederastia y funcionarios del gobierno.  Y lo que se dio después de la publicación del libro: La detención arbitraria y presunta tortura por parte de agentes judiciales de Puebla. Por revelar la verdad –casi catorce años después, el 10 de enero de 2019–, el gobierno de México le ofreció disculpas públicas a la escritora, que empezó a dedicarse al periodismo investigando temas como la violencia familiar que sufrían las mujeres mayas y la explotación del turismo sexual con menores en la región de Cancún.
El punto más álgido de la denuncia de Cacho Ribeiro en su obra se dio en 2005, como consecuencia de haber puesto al descubierto la red pederasta dentro del marco de un complejo entramado de trata de personas, lavado de dinero y narcotráfico que alcanzó a  funcionarios públicos y empresarios.
En ese 2005, tras publicar “Los demonios del Edén” –obra que documenta su investigación–, ocurre su detención arbitraria y en el trayecto de su traslado terrestre de Cancún a Puebla es torturada física y mentalmente, martirio que se prolonga con su encarcelamiento.
Su testimonio y las pruebas que presenta, entre ellas una grabación que compromete al gobernador de Puebla, Mario Marín Torres, no bastaron en ese entonces para que se hiciera justicia. En 2018, el Comité de Derechos Humanos de la ONU declaró al Estado mexicano responsable de violaciones de derechos humanos en contra de la periodista, que aceptó la disculpa pública que el Estado mexicano le ofreció en enero de 2019, como ya citamos, y exigió juicio para todos los autores intelectuales responsables de su caso.- (De Nuestra Redacción con información de Agencias)

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| HECHO DIGITAL | CDMX | 27 – MARZO – 2021 |