POR ROBERTA GARZA



Un asunto escandaloso

Así calificó nuestro Presidente la boda de su titular en la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto, con la consejera electoral Carla Humphrey, celebrada en Antigua, Guatemala, el pasado fin de semana.

Los novios eligieron Antigua porque allí vivió sus últimos días Aurora Castillo Escalona, la antropóloga y madre de Nieto, con la ventaja adicional de que Guatemala es muy barato: las habitaciones de la Casa Santo Domingo, el hotel hacienda elegido para la fiesta, oscilan entre los 150 y 170 dólares la noche. El menú tampoco puede calificarse de ostentoso: carpaccio con aguacate y tártara de atún, ravioles rellenos de queso, un asado de tira o un robalo crujiente a elegir y, de postre, macarrones de chilacayote.

Lejos de mí querer defender a Nieto pero, francamente, es repulsivo que los savonarolas en el poder se agarren el pecho y frunzan la boca cada que alguien se da un modesto gusto; dejen de jorobar o ya de plano hagan una cartilla moral de eventos sociales donde diga lo que sí y no está permitido por el pejitburó: el pulque sí, pero nunca vino porque es para paladares colonizantes, y de comida puros tamales de chipilín que, por ser ocasión especial y sin que el caso siente precedente, pueden ir salseados. La realidad es que hay graduaciones de prepa más producidas que esa boda “escandalosa”, y nadie hablaría de ésta de no ser porque la policía aduanal guatemalteca detuvo momentáneamente el vuelo privado de algunos de sus invitados, al encontrar entre las pertenencias de Erika Telich, asistente de Juan Francisco Ealy Ortiz, 35 mil dólares en efectivo repartidos en siete sospechosos sobres que, explicó su dueño, iban a servir para pagar intervenciones médicas en Los Ángeles.

Con su esposa Perla Díaz, el propietario del periódico “El Universal” (de Ciudad de México), Juan Francisco Ealy Ortiz


Me pregunto si Ealy Ortiz sabe que en los Estados Unidos la moneda corriente es plástica o digital, y que es ilegal ingresar más de 10 mil dólares en efectivo o instrumentos financieros líquidos a través de sus fronteras.

Pero lo que haga un particular con sus sobrecitos es asunto privado. El colmo del desaguisado fue que en ese malhadado vuelo iba también la hoy ex secretaria de Turismo de CdMx, Paola Félix, quien perdió su chamba por vulnerar la sagrada “austeridad republicana”, pero no por prestarse a un conflicto de intereses.

Así como Lozoya no duerme en la cárcel por haberse robado millones de pesos de nuestro dinero, sino porque el testigo favorito del Presidente lo hizo quedar mal al dejarse retratar comiendo pato laqueado, exacerbando el resentimiento que todo patriota mexicano lleva a flor de piel, el delito de Félix, pues, fue haber viajado como fifí, y no que de allí en delante ella y su puesto le iban a deber a alguien un favor.

Lo que hay que preguntarse es si la factura se la iba a pasar Ealy Ortiz o el productor teatral Alex Gou, también en ese avión y a quien la oficina de la flamante ex secretaria le adjudicó por designación directa 15 millones de pesos para producirle el desfile de Día de Muertos, contubernio que, por supuesto, nadie en la administración de Sheinbaum va a molestarse en investigar.

Y eso, valedores, es lo verdaderamente escandaloso.- (Tema de la columna “Artículo Mortis”, publicado por el diario “Milenio”, de Ciudad de México, con el encabezado “Un asunto escandaloso”)

CIUDAD DE MÉXICO

9 – NOVIEMBRE – 2021

 Ilustración de portada, cartón tomado de Twitter, de la autoría de Raúl Serrano

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