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La recompensa al que compre un “cachito” de $500 será un premio de 20 millones: Se repartirán veinte como estos

Andrés Manuel López Obrador terminó, este viernes 7 de febrero, de deshojar la margarita.

El resultado es que sí se rifa el avión presidencial.

¿La fecha? El día más importante de nuestra historia como nación: El martes 15 de septiembre.

Además, debe ser esa la fecha en que queden atrás, (¿para siempre?), los “puentes” vacacionales.

Como si se tratara de la decisión más importante del sexenio, con unas ínfulas(1) que más bien corresponden a sus archirrivales fifís, López Obrador dijo en la “mañanera” de este jueves:

“Ya se tomó la decisión, después de análisis, reflexiones y consultas” (¿?)

¿La recompensa? Consiste en cien premios de 20 millones de pesos cada uno. O sea, que se pretende recaudar dos mil millones de pesos.

¿Y qué hará el Gobierno con el remanente de mil millones de pesos, tomando en cuenta que sean vendidos (algo altamente improbable) los seis millones de “cachitos” en 500 pesos cada uno.

De “los mil restantes son 400 o 500 para a completar lo del avalúo, porque el avalúo del avión es de más de 2 mil 500 millones de pesos”(2).

¿Y qué va a pasar con el avión?

Tendrá dos años de mantenimiento, lapso en que seguirá a la venta, o bien, se podrá rentar en contratos de un año de duración (a razón de 250 mil pesos la hora, estimó el secretario de la Defensa Nacional, Cresencio Sandoval).

…y colorín colorado, el cuento del avión presidencial, ¿se habrá terminado?

Mucho nos tememos que no.— (Apunte editorial de HECHO DIGITAL – 7/II/2020)

(1) En sentido figurado, vanidad pretensiosa, de acuerdo con el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua

(2) Más que el avalúo, se trata de la cantidad que Banobras debe pagar a la firma fabricante, Boeing, para que el aparato pase a ser propiedad del Gobierno mexicano

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