No creímos en HECHO DIGITAL que la señora Beatriz Gutiérrez Müller tuviera, como decimos en México, “la piel tan sensible”.

Apenas cuando comienza a intervenir en política se asusta con las reacciones de unas redes sociales que no saben de límites ni de jerarquías pero cuya opinión, por controvertida que parezca, es válida.

La “madre de familia, esposa, profesora universitaria y en perpetuo aprendizaje”, como se define la cónyuge de Andrés Manuel López Obrador en el perfil de su cuenta de tuitter, apenas está aprendiendo a “tapar el Sol con un dedo” y lógicamente, como principiante, no lo está haciendo muy bien.

Considera, desde su muy particular y discutible punto de vista, que es “fake news” (noticia falsa) decir que por culpa de ella renunció la titular del Consejo Nacional para la Prevención de la Discriminación (Conapred), Mónica Maccise Dwayhe.

Las apariencias, sin embargo, dejan muy mal parada a doña Beatriz, quien selló el destino de la funcionaria desde que lanzó aquel punzante mensaje vía tuitter en forma de pregunta:

“¿A este personaje (refiriéndose al youtuber Chumel Torres) invitan a un foro sobre discriminación, clasismo y racismo?”

Para el marido de doña Beatriz, que sí sabe de política –y sobre todo “echar montón”– fue suficiente esa pregunta para que se preparara “en los sótanos del poder” el escenario para que Mónica, como pasó, renunciara.

Más claras no podrían estar las cosas.

Por cierto, si doña Beatriz cree que repartir bloqueos y candados en su cuenta de tuitter la librarán de críticas está muy equivocada.

Las redes sociales están llenas de “elefantes” (con excelente memoria, que muy pocas veces olvidan) que la van a recriminar cuantas veces quieran, y de ello puede consultar con su esposo, que es un consumado experto que trata de engañar con esa cara (¿o careta?) de “yo no fui”.

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| HECHO DIGITAL | ANÁLISIS | CDMX | 19-VI-2020 |