Parece que, como otras estrellas “emergentes” de pasados sexenios, la suya se apagará pronto: Casos muy parecidos

El tiempo nos va a decir con qué Hugo López-Gatell Ramírez –el polémico subsecretario de Salud– nos quedamos:

  • ¿Acaso con el que atinó a los períodos más delicados de la pandemia del coronavirus y evitó una “carnicería” de mayores proporciones en el país?
  • ¿O bien con el que, como “sabio” joven, nos guió día a día –en las conferencias de prensa nocturnas y algunas “mañaneras” en Palacio Nacional– en el conocimiento de un nuevo mal, desconocido para muchos?
  • ¿O quizás con el que, como “grillo trepador” de la política, se metió en la confianza presidencial y ejerció un papel ministerial desde su “modesto” rol en segunda fila?
  • ¿O tal vez con el profesional “técnico” –o tecnócrata, aunque sea una palabra “mal vista” por la 4T—que conocía muy bien del asunto médico, pero se estrelló con la burocracia empecinada de un Sector Salud enemigo de servir al pueblo a satisfacción?
  • ¿O peor todavía, con un demagogo de la Medicina que quiso darle a todos por su lado, pero terminó siendo desenmascarado?

Cartón tomado del periódico “El Financiero”, de Ciudad de México

Hemos descrito las cinco posibles facetas como puede López-Gatell ser conocido en el futuro y, a decir verdad, no sabemos aún cuál es la que surgirá como definitiva.

En realidad, no es el único “Lopez-Gatell” que hemos tenido en México, aunque sí el primero, en los últimos sexenios, en el terreno médico.

Casi todos las “figuras emergentes” –de emerger, no de suplir—han destacado en el terreno económico o político.

En el sexenio de Peña Nieto tuvimos a Luis Videgaray –un mil usos, tan utilizado como ahora lo es Marcelo Ebrard—y también a un Aurelio Nuño, arquitecto de una reforma educativa que fracasó por ser aplicada sin inteligencia ni anuencia del magisterio.

Con Carlos Salinas nunca podremos dejar de mencionar a José María Córdoba Montoya, “Joseph Marie” –para quienes con sorna querían resaltar su origen francés–, autor de múltiples proyectos desde una Oficina de la Presidencia que más bien parecía una vicepresidencia en funciones.

Y con López Portillo, Rodolfo Moctezuma y Carlos Tello, que se autodestruyeron cuando aún no se acomodaban en el sillón del poder.

Y tantas otras “lumbreras”, ensalzadas desde el sexenio de Luis Echeverría, como:

  1. a)Francisco Javier Alejo, el economista guanajuatense que a los 34 años de edad, por decisión de Echeverría, ya era secretario del Patrimonio Nacional (al frente de numerosas empresas estatales y paraestatales, que con Salinas fueron privatizadas).
  2. b)José Andrés de Oteyza, que recibe, también a los 34 años de edad, el “imperio paraestatal” manejado por Alejo.
  3. c)Manlio Fabio Beltrones, surgido de las filas del “echeverrismo” y que fue de los primeros Gobernadores –él, de Sonora–, que llegaron al poder cuando no habían cumplido 40 años de edad.
  4. d)Pedro Aspe Armella, considerado uno de los autores del proyecto salinista y que a los 37 años ya era secretario de Programación y Presupuesto, y a los 38, secretario de Hacienda.

Cartón tomado de Twitter

Habrá habido otros con carreras fulgurantes, como lo es ahora López-Gatell, pero el recuerdo –el nuestro– tiene un límite, como también lo tiene la etapa de caducidad de quienes surgen súbitamente.

En el escenario político mexicano pasa algo parecido a lo que sucede en el Universo: Sus “estrellas” tienen un tiempo determinado, de no más de diez años.

No creemos que López-Gatell vaya a durar tanto en el escenario político.

Quizás, si acaso, será nombrado titular de Salud, un puesto que ejerce desde hace un trimestre, porque el dueño de la cartera, Jorge Alcocer Varela, así lo quiso.

¿Y después? Después, ¿qué, doctor López-Gatell?

Porque el egocentrista Presidente no va a dejar que un “científico” le quite los reflectores de la atención nacional.— (Análisis editorial exclusivo de HECHO DIGITAL | Cartón de portada, tomado de Twitter |  3-V-2020)