Se comprueban ineficiencias de autoridades estatales, municipales y de la Fiscalía estatal: Lo mismo de siempre

En Quintana Roo, el asesinato del virtual candidato de Morena a la presidencia municipal de Puerto Morelos –la jurisdicción vecina a Cancún–  muestra hasta qué punto ha llegado la descomposición social a la entidad.

Revela, asimismo, la incapacidad de un Gobierno, como el encabezado por Carlos Joaquín González, para poner el alto a un crimen organizado que avanza sin control y con total impunidad.

Sólo así puede explicarse que Ignacio Sánchez Cordero, secretario de Desarrollo Municipal y de Turismo del municipio, haya sido acribillado esta mañana del 24 de febrero, a las 9 horas, en céntrica cafetería.

Y es que si un sicario puede irrumpir en un establecimiento –como el Eneida Café, ubicado cerca del Palacio Municipal– sin ser detectado a pesar de portar un arma de alto poder que descargó en seis ocasiones contra su víctima para luego huir sin ser alcanzado es que cuenta con alguna complicidad.

Y el cómplice tiene que estar ligado a funcionarios o mandos clave del mismo municipio o de seguridad pública estatal, que nunca son ubicados por una Fiscalía cuyo trabajo deja mucho que desear.

Sorprende que pasen los años y las autoridades de Quintana Roo no hayan hecho nada para capacitar a los agentes policiacos locales que dan la impresión de estar armados con palos contra las poderosas armas de la delincuencia y su ignorancia para investigar a fondo a delincuentes de largo historial y sobrada malicia para burlar a las autoridades.

Como se estila en estos casos, se repiten los trámites burocráticos y las consiguientes lamentaciones y promesas de que, ahora sí, habrá castigo para los infractores de la ley.

Así, este miércoles 24 de febrero se sabe, 10 horas después de ocurridos los hechos, que;

♦ El político sacrificado fue recogido todavía con vida de la cafeteria donde fue baleado –ubicada en la calle Caoba de la colonia Pescadores–  y llevado a un hospital, donde falleció

♦ Se activó un operativo de búsqueda y rastreo para localizar al o los probables participantes… sin resultados (como pasa casi siempre).

♦ Se inició la carpeta de investigación por el homicidio del funcionario, informó la Fiscalía, y añadió que las primeras pesquisas indican que se trató de un ataque directo (una brillante deducción (?), por supuesto).

♦ Y desde luego, abundaron las lamentaciones, como las expresadas por la presidenta municipal de Puerto Morelos, Laura Fernández Piña, quien dijo que “Nacho (el sacrificado) era mi amigo, mi hermano, mi colaborador, compañero de muchas campañas, batallas y proyectos”.   

♦ También hubo las consabidas promesas que nunca se cumplen como la hecha por Laura Fernández al ahora desaparecido, en el sentido de que “tu cobarde asesinato no va a quedar impune”, pese a que se sabe que dentro de unos meses este hecho de sangre quedará archivado, sin culpables de peso tras lss rejas.

Para los que ahora lamentan esta baja, que es un duro golpe que Morena seguramente cobrará con el tiempo a Carlos Joaquín y su incapaz procurador Oscar Montes de Oca Rosales, el mejor homenaje que se podría hacer al inmolado Sánchez Cordero es:

♦ Emprender desde ahora el largo proceso de preparar de forma adecuada a las policías municipales.

♦ Comenzar a modernizar métodos de detección e investigación de delitos, que incluyan la instalación de cámaras de video en sitios estratégicos, y su constante revisión para cerciorarse de que están funcionando correctamente.

♦ Dotar de armamento y equipo más moderno a los agentes, a quienes deberá prepararse cuidadosamente para darle un uso adecuado.

♦ Introducir un servicio de inteligencia para saber cuáles pueden ser los próximos golpes de los delincuentes.

Es indudable que de haber tenido una corporación policiaca a la altura de las circunstancias en Quintana Roo, crímenes como el de Sánchez Cordero pudieron ser abortados.

Y de no haberlo podido impedir, por lo menos se habría podido averiguar quiénes fueron los culpables para dar con ellos y aplicarles un castigo ejemplar.

♦ Separar las pugnas partidistas y las politiquerías en las tareas de seguridad pública, a la que deberían de estar asignados profesionales de carrera, no “amigos” ni “compadres” del gobernante en turno

Así tenemos que el ahora desaparecido  era el más fuerte aspirante a ser presidente de Puerto Morelos, el más joven municipio de Quintana Roo, por la coalición “Juntos haremos historia”, integrada por Morena, el Partido del Trabajo (PT), Partido Verde y el Movimiento Autentico Social (MAS), un partido local recién surgido.

La presidenta municipal Fernández Piña milita en el Partido Verde, cuyo nuevo líder estatal, Pablo Bustamante, se desmarcó de aquélla.

Bustamante precisó en redes sociales que “la víctima de este lamentable hecho no militaba en nuestro instituto político”.

Poco después, el dirigente político ofreció disculpas por este pronunciamiento, en un intento en vano de rectificar lo que ya no era posible.

Pablo Bustamante asumió a principios de febrero la dirigencia estatal del Verde en sustitución del aún coordinador de la bancada de ese partido en el Congreso local, José de la Peña Ruiz Chávez, removido del cargo luego de que la Unidad de Inteligencia Financiera lo vinculara con la mafia rumana.

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| HECHO DIGITAL | CDMX | 24 – FEBRERO – 2O21 |