Aunque no lo admita, el Presidente está detrás de la destitución del Gobernador panista de Tamaulipas



Andrés Manuel López Obrador, como “la mano que mece la cuna” o “el que tira la piedra y esconde la mano”, ha decidido abrir un nuevo y peligroso frente al permitir que avance la investigación para desaforar al Gobernador de Tamaulipas.

Con el cinismo que caracteriza a los políticos, el líder tabasqueño seguramente saldrá en la mañanera de este miércoles 24 de febrero a decir que es la Fiscalía General, no la Presidencia, la que ha decidido investigar al mandatario panista Francisco García Cabeza de Vaca.

Añadirá que él no tiene nada que ver y que el asunto lo decidirá la Cámara de Diputados, en la que los partidos integrantes de la 4T tienen virtualmente la mayoría constitucional para declarar la desaparición de poderes en Tamaulipas o una figura equivalente.

Con la malicia del jugador de carambola, en la especialidad de tres bandas, el “Mesías tropical” busca:

♦ Meter a la cárcel al titular del Ejecutivo estatal o provocar su huida, al igual que dos de sus antecesores recientes, como parte de una antigua investigación que lo liga al crimen organizado.

♦ Desprestigiar al Partido Acción Nacional para hacer creer que el “PRI-AN” sí existe y que no hay más opción en este país que votar por Morena y sus satélites el 6 de junio próximo.

♦ Desarticular un bloque de Gobernadores en el que figuran, además de Cabeza de Vaca, los colegas de Jalisco, Nuevo León, Coahuila, Michoacán, Guanajuato, Aguascalientes, Colima y quizá Chihuahua

Ha llegado a tal punto el enfrentamiento con la Federación que esta Alianza de Gobernadores ha planteado inclusive (lo informó La Jornada el pasado 28 de octubre de 2020) someter a consulta la permanencia de sus Estados en la Federación.

Sin embargo, obsesionado por retener la mayoría en el Congreso federal –lo que expertos consideran muy difícil–, López Obrador está demostrando que es capaz de todo, incluso de desintegrar al país o colocarlo en la frontera de una guerra civil.

Sin embargo, el Presidente no debe olvidar que “del plato a la boca se cae la sopa” y que la Fiscalía debe tener pruebas fehacientes para respaldar la acusaciones contra el panista tamaulipeco, englobadas en tres rubros:

♦ Delitos graves de delincuencia organizada

♦ Operaciones con recursos de procedencia ilícita 

♦ Defraudación fiscal equiparada

La petición de desafuero –explica Salvador García Soto, columnista del diario capitalino “El Universal”– busca que la FGR, a través de la SEIDO, pueda proceder penalmente en contra del mandatario panista.

A García Cabeza de Vaca lo señalan –se añade–  como “responsable de crear un esquema de operación financiera en la que involucró recursos públicos mediante empresas fachada que le redituaron ingresos que pueden catalogarse como ilícito”.

También se le acusa –menciona la misma fuente– “de obtener recursos de una fuente no identificada y declarar ambos recursos ante las autoridades fiscales”.

Morena ha informado que tiene planes de votar la petición de desafuero contra Cabeza de Vaca, este mismo jueves 25 de febrero.

El procedimiento, según García Soto, sería el siguiente:

Con base en el artículo 111 de la Constitución, se solicita a los diputados que emitan una “declaración de procedencia” en contra del gobernador de Tamaulipas.

Se presenta, para ello, un oficio que firman un agente del Ministerio Público Federal y dos funcionarios de la Unidad Especializada en Investigación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita de la FGR-

De los pormenores de esta petición fue enterado ayer el presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados, el morenista Ignacio Mier Velasco, en una comunicación de la secretaria general de la Cámara, Graciela Báez.

Con este al parecer inminente desafuero se agrega un incidente más de tensión al panorama político nacional.

DE LA MEMORIA.- El último caso parecido, de un Gobernador destituido, ocurrió en México al parecer en 1975, durante el sexenio de Luis Echeverría.

Entonces, el hidalguense Otoniel Miranda Andrade –“delfín” del mandatario saliente Manuel Sánchez Vite–   fue destituido con la figura de “desaparición de poderes”.

Miranda, médico de profesión, sólo permaneció 28 días en el cargo.

Otoniel todavía vive, y ahora tiene 96 años de edad. Su destitución ocurrió hace 46 años.

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| HECHO DIGITAL | CDMX | 24 – FEBRERO – 2021 |